El rabogato (Pennisetum setaceum), se considera una de las especies exóticas invasoras más dañinas para el entorno natural y seminatural del Archipiélago Canario. 
Su propagación ha sido muy veloz, ya que su introducción ornamental data de la década de los años 40 del siglo pasado habiendo logrado proliferar de tal manera, que en la actualidad ocupa más superficie en Canarias que algunas de las formaciones vegetales isleñas características y exclusivas, como por ejemplo los palmerales endémicos de palmera canaria (Phoenix canariensis).
El rabogato se propaga fácilmente en los entornos de carreteras desde donde paulatinamente va ocupando los terrenos aledaños, pero también se asienta fácilmente en terrenos degradados y acúmulos de tierras, así como en zonas alteradas o de escasa vegetación.
En la actualidad se distribuye desde la franja litoral halófila (costas rocosas y acantilados costeros tanto en vertiente norte como sur), hasta las medianías y fondos de barranco sobretodo en la parte baja de las islas.
La prevención, la alerta temprana y la rápida actuación son la mejor estrategia para conseguir la erradicación por eso precisamente la Consejería de Educación, Universidades y Sostenibilidad del Gobierno de Canarias acaba de publicar (BOC-24-06-2014), la ORDEN de 13 de junio de 2014, por la que se aprueban las Directrices técnicas para el manejo, control y eliminación del rabogato.