Del turismo ilustrado al turismo del bienestar (I)

El pasado día 25 de octubre comenzó a aplicarse la Directiva de la Sanidad Transfronteriza (DIRECTIVA 2011/24/UE, de 9 de marzo de 2011, relativa a la aplicación de los derechos de los pacientes en la asistencia sanitaria transfronteriza), aunque aún se tiene que aprobar el decreto que la transponga al Derecho español, incumpliendo España de esta manera el artículo 21 de la mencionada directiva, que dice: «Los Estados miembros pondrán en vigor las disposiciones legales, reglamentarias y administrativas necesarias para dar cumplimiento a lo establecido en la presente Directiva antes del 25 de octubre de 2013». Isla.JPG
La directiva establece un marco general para:
• aclarar los derechos de los pacientes en lo relativo a su acceso a la asistencia sanitaria transfronteriza y su reembolso;
• garantizar la calidad y la seguridad de la asistencia que recibirán en otro Estado de la UE;
• promover la cooperación en materia de asistencia sanitaria entre los Estados miembros.
No se aplicará a:
• los servicios en el ámbito de los cuidados de larga duración;
• los trasplantes de órganos;
• los programas de vacunación pública.


Sin embargo, y a pesar del retraso español, algunos se han puesto a trabajar para captar ese nuevo «turismo de salud». Han creado un clúster cuyo objetivo es potenciar nuestro país como un referente del turismo sanitario y del bienestar. Con ello se proponen facturar unos 500 millones en 2015, frente a los 140 millones actuales.
Según datos de Turespaña, el pasado año, más de veinte mil turistas visitaron nuestro país atraídos por el sector de la salud y gastaron algo más 12 millones de euros, con un gasto medio muy superior al del turista convencional y estancias más largas. Según los especialistas, se trata de un sector con gran potencial de crecimiento.
Al frente de esta unión de empresas -se pueden imaginar- se halla nada menos que el director de la Clínica Universidad de Navarra, que además ha avanzado que la directiva puede abarcar todos los campos de la medicina.
Gran Canaria y el turismo ilustrado
En Gran Canaria conocemos algo de turismo de salud y de bienestar. Hace muchos años la comarca del Monte Lentiscal, con la inauguración, en el año 1898, del Hotel Santa Brígida, entró en el «catálogo» de un turismo de primer orden. Rodeado de viñedos, todas sus habitaciones estaban orientadas al sur, resguardadas de los vientos del noreste, gozando del más preciado paisaje subtropical de las islas Canarias y de un clima estable y sano.
Este fue el escenario que disfrutaron muchas personalidades de la época: reyes, príncipes, princesas, condes, duques, políticos de todas las ideologías, artistas, literatos, viajeros y turistas que admiraban las hermosas panorámicas que desde las terrazas se contemplaban. El artista inglés Mr. Suazelle, la duquesa de Cleveland, Catherine Lucy Wilhelmina Stanhope, los duques de Mecklemburgo-Schwerin, la princesa Carlota de Prusia, el príncipe de Mónaco, Alberto I, Eduardo Cobián, ministro de Marina, el rey Alfonso XIII, el gran maestro de la música Saint-Saens y el señor rector de la Universidad de Salamanca entre 1900 y 1914, Miguel de Unamuno y Jugo, son, entre otros, varios de los ilustres huéspedes con los que contó el Hotel Santa Brígida en su periodo de mayor actividad, atraídos por las instalaciones, y cómo no, por la benignidad de nuestro clima.
Gran Canaria y la Villa de Santa Brígida se abrieron al mundo, y al turismo ilustrado, con la presencia de viajeros naturalistas y científicos (L. von Buch, Webb y Berthelot, O. Stone, Herman Christ, René Verneau, Charles Edwardes, A. Samler Brown, etc.). Ávidos de nuevas aventuras, intrigados por el descubrimiento de especímenes en tierras volcánicas, estos viajeros fueron proyectando una imagen de Gran Canaria, entre sus compatriotas, como un territorio de gran valor, describiendo en sus crónicas, libros, revistas, etc., una isla de ensueño, donde podían redescubrir un paisaje con vocación y proyección turística, con gran personalidad propia. Indirectamente, fomentaron un incipiente turismo ecológico y del bienestar.
El Monte Lentiscal ocupó un lugar destacado como destino turístico desde los mismos inicios de la actividad en las islas Canarias a mediados del siglo XIX. La contemplación del volcán y de la caldera de Bandama o la visita al pago troglodita de La Atalaya, donde se confeccionaba una cerámica rudimentaria, se convirtieron en los dos principales atractivos de esta comarca. El paisaje del vino, con sus viñedos y lagares, la proliferación de viviendas de calidad rodeadas de jardines y su clima excepcional también fueron atractivos turísticos. Se abrieron varios hoteles y se creó la primera excursión turística organizada en Gran Canaria, conocida como «la vuelta al mundo».

…continuará.
Artículo/trabajo firmado por:
Álvaro Monzón Santana (escritor medioambiental)
y María del Pino Rodríguez Socorro (doctora en Geografía y experta en turismo sostenible) Noviembre de 2013.

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