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El río Lucinda

– Si doy un rodeo hacia el suroeste puedo ir nadando a casa…
– ¿Por qué quieres ir nadando a tu casa? No lo entiendo.
– …piscina tras piscina se forma un río hasta nuestra casa. Lo llamaré «el río Lucinda» como mi mujer…¡Hoy Ned Merril atravesará todo el condado nadando!

Hace poco hablaba con un amigo, Noel, sobre películas que estuviesen a la altura del libro. Yo no recordaba ninguna en aquél momento. Pero sí sé que he disfrutado de libros y de películas a veces por igual pero que, en muchísimas ocasiones, prefiero los libros en los que el escritor deja un espacio a la imaginación del lector.
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