Aspectos psicológicos de la comunicación humana

Faro, Por La Noche, La Luz, Cielo, Nubes, Resplandor

 

 

Desde nuestra infancia, hemos interiorizado un modelo cultural de comunicación coercitivo para relacionarnos. La coacción la entendemos desde el lugar en donde utilizo estrategias para forzar al otro a hacer lo que yo quiero, ya sea por medios psicológicos o físicos.

En educación por ejemplo, funcionar por medio de recompensas y castigos no deja de ser un método violento: si te portas bien, tendrás recompensa. Pero ¿quién determina el portarse bien? En realidad se trata más de control que de comunicación.

Partimos de la base de que la propia observación de los acontecimientos está sesgada. Porque lo que percibimos emana de nosotr@s mism@s y no de la realidad en sí. Soy responsable de lo que percibo, en cuanto que lo que percibo lo hago desde una cierta perspectiva, y cada persona tiene una diferente. Por lo tanto nunca lo que percibo será ni la realidad ni la verdad; simplemente una perspectiva. Este es uno de los principales axiomas de la comunicación. El resultado es que la comunicación tal y como la conocemos, se establece desde perspectivas de adversario.

Desde un punto de vista terapéutico, resulta importante entender que escuchar desde esta perspectiva requiere de la empatía; de entender, puesto que yo no soy tú, cómo lo vives desde tu posición.

Desde esta perspectiva igualitaria de la comunicación, todas las necesidades son igual de importantes y no resulta factible satisfacer las necesidades de las personas a costa de la de los demás. Aquí entra de lleno, la negociación. ¿Cómo satisfacer las necesidades respetando la de los demás? Sin minimizar o desvalorizar las de los demás. Se trata de respeto: mis necesidades son tan importantes como las de las demás personas.

El modelo cultural del que provenimos en cambio nos dice que nuestras necesidades se satisfacen a expensas de las de otras personas y por lo tanto, hay una jerarquía de necesidades; vaya… un modelo piramidal.

Los problemas, los conflictos, los dilemas humanos se suelen dar a nivel de las estrategias que empleamos para satisfacer nuestras necesidades. No se trata de cambiar a la otra persona o de que una de las personas ceda y sacrifique sus necesidades a costa de otras. Cuando queremos satisfacer nuestras necesidades a costa de las otras, construimos la otredad en forma de enemigo, de oponente, de rival.

A estas alturas resulta fundamental precisar que toda acción humana responde a necesidades y estas son universales según autores.

Las necesidades humanas pueden ser, o estar, satisfechas o insatisfechas. Y gran parte de nuestra percepción deriva de la satisfacción o insatisfacción de nuestras necesidades, no de las acciones de las otras personas que por lo general suelen ser más neutrales de lo que interpretamos. Por ejemplo, si yo tengo prisa y voy circulando por la carretera, probablemente mi percepción sea que la circulación ese día, en ese momento, es lenta. Si yo tengo necesidad de ser escuchada y la otra persona con la que quiero hablar está triste y se centra en ella, hablando exclusivamente de sí, probablemente yo tenga la percepción de que la otra persona es egoísta. Si yo no le hago ver mi necesidad, me quedaré con esa insatisfacción de no haber sido escuchada y probablemente saldrá en forma de enfado, reproche o juicio. Así mismo, el machismo podría definirse desde esta perspectiva de la comunicación humana, como la ignorancia, minimización y desvalorización de las necesidades femeninas. De hecho, los conflictos humanos derivan de la invisibilización, de la negación de la existencia de necesidades universales. Así como de la imposibilidad de satisfacer dichas necesidades. Nuestros sentimientos devienen de lo que estamos tratando de cubrir como necesidad en un momento dado. No somos conscientes en general del hecho de que nuestra necesidad satisfecha o insatisfecha nos hace ver, juzgar o interpretar el comportamiento de otras personas con la pretensión de ser verdad absoluta. Queremos tener razón.

Una de las mayores dificultades reside en reconocer nuestras necesidades, ya que no se nos ha enseñado ni educado para satisfacerlas. Aprendemos pues a negarlas, esconderlas, minimizarlas. Nuestra cultura nos condiciona las percepciones que tenemos. Y si no sabemos cuáles son nuestras necesidades, estaremos en la vida sin rumbo, sin sentido, desconectad@s de nosotr@s mism@s.

En este sentido, una de las principales tareas terapéuticas en la comunicación será reconectarn@s a nuestras necesidades, para posteriormente centrarnos en las estrategias para satisfacerlas. Desde esta perspectiva, los sentimientos y las emociones serán nuestra brújula, nuestras guias. El enfado, la tristeza, la rabia, frustración, etc. serán pues indicadores de qué necesidades están siendo insatisfechas. Y por ende, la depresión, la ansiedad, las fobias y la mayor parte de trastornos mentales también podrán ser interpretados desde esta óptica, como estados resultantes de profundas insatisfacciones consecuencia de una profunda y prolongada desconexión. Por ello, los sentimientos aflictivos (mal catalogados como negativos) resultan fundamentales y no pueden ser eliminados. Sería como eliminar los testigos de averías del cuadro de los mandos de un coche. No tendríamos manera de saber qué le pasa al coche y qué está necesitando: agua, aceite, etc. El dolor, lo doloroso forma parte de la vida. Y querer eliminarlo solo añade sufrimiento, es decir un dolor gratuito añadido y que se puede evitar. Si quitamos los sentimientos aflictivos, quitamos la posibilidad de detectar qué estamos necesitando. Se trata de usarlos como guía para saber lo que realmente es importante en la vida. Este tipo de sentimientos son naturalmente útiles. Se trata de escucharlos, aceptarlos.

2 opiniones en “Aspectos psicológicos de la comunicación humana”

  1. Me ha parecido muy interesante tu artículo y útiles las sugerencias que ofreces. Destaco: «una de las principales tareas terapéuticas en la comunicación será reconectarn@s a nuestras necesidades, para posteriormente centrarnos en las estrategias para satisfacerlas. Desde esta perspectiva, los sentimientos y las emociones serán nuestra brújula, nuestras guias» y lo que sigue. Gracias. José Antonio.

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