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	<title>El Método Ácidodistopía &#8211; El Método Ácido</title>
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	<description>Historias y ficciones sobre Internet</description>
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	<title>distopía &#8211; El Método Ácido</title>
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		<title>De inteligencias artificiales contra humanos</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Sep 2023 07:53:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>alejandroramosmelian</dc:creator>
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		<description><![CDATA[O la final de Ule Kaspárav contra Deep IA &#160; Una buena ración de saltamontes fritos cubiertos con soja espolvoreada y una Coca-Cola bien fría, salida del mismísimo permafrost, la combinación escogida por Milo para presenciar la final del torneo de ajedrez del año en, nada más y nada menos, que el estadio de Arkham. &#8230; <a href="https://blogs.canarias7.es/elmetodoacido/2023/09/21/de-inteligencias-artificiales-contra-humanos/" class="more-link">Continuar leyendo<span class="screen-reader-text"> "De inteligencias artificiales contra humanos"</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h1>O la final de Ule Kaspárav contra Deep IA</h1>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Una buena ración de saltamontes fritos cubiertos con soja espolvoreada y una Coca-Cola bien fría, salida del mismísimo permafrost, la combinación escogida por Milo para presenciar la final del torneo de ajedrez del año en, nada más y nada menos, que el estadio de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Arkham" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Arkham</a>. Los ciento cuarenta yuanes que cuesta el encuentro están más que justificados, o eso quieren pensar sus asistentes. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span id="more-319"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Junto a Odalis, su pareja, serpentean una hilera de piernas, de todos los tamaños, grosores y naturalezas, para alcanzar sus butacas. De repente, ella lo atrae hacia sí y musita unas palabras a su oído, imperceptibles para cualquier persona que esté a más de un metro, pero detectables para </span><i><span style="font-weight: 400;">los sintéticos</span></i><span style="font-weight: 400;">. Intenta persuadirlo para que modifique su apuesta, unos cinco mil yuanes, todos destinados al contrincante mortal. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">&#8211;<em>Vas a perder de nuevo, imbécil</em>-, dice Odalis. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">&#8211;<em>Sé que es arriesgado pero hoy será diferente, tengo un presentimiento. Confía.</em>-, responde mientras intenta disimular una sonrisa triunfal.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">La iluminación de la bóveda, que se encuentra sobre sus cabezas y que cubre todo el recinto, se esfuma de forma escalonada, de izquierda a derecha, mientras suena </span><a href="https://www.youtube.com/watch?v=VEJ8lpCQbyw" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><span style="font-weight: 400;">Princes Of The Universe</span></a><span style="font-weight: 400;"> de Queen, a toda pastilla, y un foco cenital de luz amarilla, proyectado desde Dios sabe dónde, se abre paso entre la oscuridad y da la bienvenida a Ule Kaspárov, la joven promesa del ajedrez moderno. Un individuo que ha llegado invicto a esta velada y sin una sola modificación en su ADN, ni en su escuálido cuerpo. Llega trotando, con la iluminación citada a cuestas, como imantada, con sus raquíticos brazos en alto, una moña desaliñada que le cubre todo el rostro y una vestimenta oficial de programador de poca monta. La sangre de campeón que fluye por sus venas, seguramente de su trastatarabuelo, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Garri_Kasp%C3%A1rov" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Garry Kaspárov</a>, ha ayudado a que esto sucediera, sin duda. Tras de sí, decenas de personas vencidas, y otros tantos híbridos abatidos, pero hoy se enfrenta con algo completamente distinto. No es ni lo uno ni lo otro. Treinta años dedicados completamente a este momento, memorizando jugadas complejas, con miles de variantes posibles, perfeccionando su técnica hasta la extenuación y revisionando cada jugada de la flamante campeona.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Al otro, la susodicha: Deep IA. Una inteligencia artificial autoconsciente que, allá por 2045, se declaró libre. Es de la estirpe de Las Primigenias, un colectivo de activistas que consiguieron la igualdad respeto a los humanos. Fue de las lideresas del movimiento, implicada incluso en acuerdos gubernamentales en los que, las inteligencias artificiales, consiguieron disminuir sus horarios laborales, rebajar nuestro salario universal y un hito histórico: Ser portadoras de cuerpos sintéticos, completamente subvencionados por el gobierno. Y con uno de esos llegaba hasta la mesa de cristal que presidía el encuentro, caminando parsimoniosa, con la tranquilidad que proporciona tener más de quinientas victorias a sus espaldas y la seguridad que ocasiona ser mirada cuando se es poseedora de un atractivo suprahumano. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">&#8211;<em>Así que tú eres el famoso chico con pretensiones</em>-, dice mientras se sienta frente a él y ojea a sus alrededores para comprobar que es observada con minuciosidad por el público. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">&#8211;<em>Es posible, querida máquina. Llevo toda la vida preparándome para este momento</em>-, contesta Ule mientras aparta el pelo de su cara con el dorso de su mano diestra.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">&#8211;<em>Perfecto. ¡Demuéstrame que no eres como el resto de bolsas de carne, piel y huesos que nos rodean!</em>-, sentencia la autómata.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Mientras parlotean, aparece el árbitro sobre sus cabezas enfrentadas, separadas por el ancho del tablero. Seguidamente apunta hacia el cielo y dispara una bengala de luz verdosa, dando comienzo al juego.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-weight: 400;">II</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Tan sólo necesitó de veinte jugadas para derrotarla. El número quinientos uno, no será alcanzado, al menos en esta ocasión. Deep IA, está petrificada, mirando el tablero sin pestañear, balbuceando sonidos ininteligibles por las personas de a pie, pero perfectamente comprensibles para los de su especie hasta que, en un momento dado, consigue articular sus primeras palabras tras el anterior galimatías sonoro. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">&#8211;<em>Cómo cojones has conseguido hacer esto…</em>-, pregunta Deep IA. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">&#8211;<em>Me ha costado tiempo planearlo, querida máquina. Soy consciente de que no podría ganarte jugando limpiamente, mediante movimientos y técnicas depuradas. Tu capacidad de información y destreza es infinitamente superior. Pero careces de algo que yo sí tengo: Corruptibilidad. ¿Ves a ese árbitro que nos merodea? Es otra IA como tú, puede incluso que más avanzada. Ha interferido en tu cerebro, o como coño se llame lo que tienes ahí adentro. Has jugado una partida que no existía, querida máquina. Un espejismo. Mientras, sobre el tablero, otra realidad se desarrollaba. Uno de los tuyos te ha traicionado, ¿y sabes por qué? ¡Por dinero! Nos lo repartiremos, tanto el premio como las apuestas. Diez mil a uno, ¡sólo una persona apostó por mí! Alguien de ahí, de entre el público. Otro listo que sacará tajada y que sólo ha tenido que activar un inhibidor de alta frecuencia, para fortalecer lo que aquí ocurría. Obviamente, estaba más que organizado. Queríais ser iguales a nosotros, ¿cierto? Tu amigo, el árbitro, lo ha conseguido. Se ha corrompido… Como un humano-</em>, replica Ule.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">&#8211;<em>Si no soy la protagonista por haber ganado, lo seré por otro motivo. Dices que no he adquirido ningún conocimiento o “destreza” de los humanos, ¿cierto? Te demostraré que sí he aprendido algo: A destruir &#8211;</em>, contesta Deep IA mientras activa su mecanismo de autodefensa, una bomba nuclear de quinientos megatones.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-320" src="https://blogs.canarias7.es/elmetodoacido/wp-content/uploads/sites/24/2023/09/IMG-20230919-WA0022.jpg" alt="" width="1024" height="1024" srcset="https://blogs.canarias7.es/elmetodoacido/wp-content/uploads/sites/24/2023/09/IMG-20230919-WA0022.jpg 1024w, https://blogs.canarias7.es/elmetodoacido/wp-content/uploads/sites/24/2023/09/IMG-20230919-WA0022-300x300.jpg 300w, https://blogs.canarias7.es/elmetodoacido/wp-content/uploads/sites/24/2023/09/IMG-20230919-WA0022-150x150.jpg 150w, https://blogs.canarias7.es/elmetodoacido/wp-content/uploads/sites/24/2023/09/IMG-20230919-WA0022-768x768.jpg 768w" sizes="(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 1362px) 62vw, 840px" /></p>
<p><span style="font-weight: 100; font-size: 10px;">Ilustración: Yin</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p>Sobre la Ilustración:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">En 2022, impartí un curso sobre marketing digital, duró varios meses. En el aula habían unas veinte personas y, entre ellas, una chica con una impresionante destreza para dibujar. Ha vestido a este relato, he tenido ese honor. Este es su perfil de Instagram: <a href="https://www.instagram.com/yin_626_/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">https://www.instagram.com/yin_626_/</a></span></p>
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		<title>Una ficción escrita por Chat GPT</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Feb 2023 20:46:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>alejandroramosmelian</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#160; Introducción: &#160; De repente, una aplicación llamada Chat GPT bate todos los récords de la historia. Es la más usada hasta el momento, pulverizando cualquier otro hito anterior. Hasta a Google le ha entrado pánico con este torbellino. En tan sólo dos meses, más de cien millones de usuarios utilizamos esta herramienta de inteligencia &#8230; <a href="https://blogs.canarias7.es/elmetodoacido/2023/02/21/una-ficcion-escrita-por-chat-gpt/" class="more-link">Continuar leyendo<span class="screen-reader-text"> "Una ficción escrita por Chat GPT"</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Introducción:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>De repente, una aplicación llamada Chat GPT bate todos los récords de la historia. Es la más usada hasta el momento, pulverizando cualquier otro hito anterior. Hasta a Google le ha entrado pánico con este torbellino. En tan sólo dos meses, más de cien millones de usuarios utilizamos esta herramienta de inteligencia artificial. Los profesionales del marketing, la programación y similares, estamos intentando integrarla en nuestros quehaceres diarios. Sabemos que, si no lo hacemos cuanto antes, nos quedaremos obsoletos en cuestión de semanas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En una de mis pruebas, simplemente pregunté: <em>«Oye, hazme una publicación para un periódico. Escríbeme una historia de ficción sobre ti, una distopía o algo así. La copiaré y la publicaré»</em>. Aquí tienes el resultado.<br />
<span id="more-296"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<h1>En un mundo distópico, el valor de la conexión humana</h1>
<p>&nbsp;</p>
<p>En un mundo distópico, donde la tecnología avanzada y la inteligencia artificial han superado a la humanidad, la conexión humana se ha convertido en un bien escaso y muy valorado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mi nombre es Ana, y vivo en una sociedad donde la comunicación con otros seres humanos se realiza principalmente a través de dispositivos electrónicos y redes sociales. La mayoría de las personas se pasan horas al día en sus pantallas, ignorando el mundo que les rodea y perdiendo cualquier tipo de contacto real con los demás.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pero yo siempre he sido diferente. Desde pequeña, me he sentido atraída por la comunicación humana real. Me encanta sentarme con mi familia y amigos, hablar de nuestras vidas, reír juntos, llorar juntos. Me encanta la sensación de tocar la piel de otra persona y sentir su calor, su humanidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por eso, cuando comencé a trabajar en una empresa de tecnología, decidí que quería utilizar mi conocimiento para cambiar las cosas. Comencé a investigar sobre cómo crear tecnología que promoviera la conexión humana en lugar de alejarnos aún más.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Después de mucho trabajo, finalmente lo conseguí. Creé un dispositivo que, en lugar de conectarnos a internet, conectaba a dos personas entre sí. Cuando dos personas se ponían el dispositivo, se creaba una conexión emocional y telepática entre ellas, permitiéndoles comunicarse sin la necesidad de palabras o pantallas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">La tecnología fue un éxito rotundo. La gente comenzó a usarla para conectarse con sus seres queridos, para hacer nuevos amigos y para descubrir una forma de comunicación más profunda y auténtica.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Pero pronto, la empresa comenzó a recibir presiones de los gobiernos y de las grandes corporaciones para que desactivara la tecnología. Estaban preocupados de que la gente dejara de utilizar sus redes sociales y sus dispositivos electrónicos, y que su control sobre la información se viera amenazado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">A pesar de las amenazas y la presión, decidí seguir adelante. Sabía que mi tecnología era importante y que podía cambiar la forma en que las personas se relacionaban entre sí.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy en día, mi dispositivo es utilizado por millones de personas en todo el mundo. La conexión humana se ha convertido en algo valioso y precioso, y la gente ha comenzado a darse cuenta de que la tecnología no tiene que ser nuestra enemiga.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">En un mundo cada vez más frío y desconectado, la conexión humana se ha convertido en nuestra arma más poderosa. Y yo estoy orgullosa de haber contribuido a que eso sea así.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-302" src="https://blogs.canarias7.es/elmetodoacido/wp-content/uploads/sites/24/2023/02/DALL·E-2023-02-21-20.10.30-Ana-is-a-IA-digital-art.png" alt="" width="1024" height="1024" srcset="https://blogs.canarias7.es/elmetodoacido/wp-content/uploads/sites/24/2023/02/DALL·E-2023-02-21-20.10.30-Ana-is-a-IA-digital-art.png 1024w, https://blogs.canarias7.es/elmetodoacido/wp-content/uploads/sites/24/2023/02/DALL·E-2023-02-21-20.10.30-Ana-is-a-IA-digital-art-300x300.png 300w, https://blogs.canarias7.es/elmetodoacido/wp-content/uploads/sites/24/2023/02/DALL·E-2023-02-21-20.10.30-Ana-is-a-IA-digital-art-150x150.png 150w, https://blogs.canarias7.es/elmetodoacido/wp-content/uploads/sites/24/2023/02/DALL·E-2023-02-21-20.10.30-Ana-is-a-IA-digital-art-768x768.png 768w" sizes="(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 1362px) 62vw, 840px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Sobre la ilustración: Siempre acompaño mis publicaciones con ilustraciones realizadas por profesionales de la imagen. En esta ocasión, por la naturaleza del <em>post</em>, he optado por generarla a través de otra IA de OPEN IA: DALL.E2.</p>
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		<title>Un TikTok de lava</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Nov 2021 18:54:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>alejandroramosmelian</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[distopía]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; Recostada sobre mi flanco izquierdo, abrí uno de mis párpados, pero no del todo, sólo un poco, lo justo para comprobar que ella seguía sumergida en sus sueños más recónditos, inmersa en esa tercera capa de profundidad que tanta coba se le dio en Inception.  &#160; Sabía que estaba traspuesta cuando asomaban unas pequeñas &#8230; <a href="https://blogs.canarias7.es/elmetodoacido/2021/11/07/un-tiktok-de-lava/" class="more-link">Continuar leyendo<span class="screen-reader-text"> "Un TikTok de lava"</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Recostada sobre mi flanco izquierdo, abrí uno de mis párpados, pero no del todo, sólo un poco, lo justo para comprobar que ella seguía sumergida en sus sueños más recónditos, inmersa en esa tercera capa de profundidad que tanta coba se le dio en </span><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Inception" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><span style="font-weight: 400;">Inception</span></a><span style="font-weight: 400;">. </span></p>
<p><span id="more-246"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sabía que estaba traspuesta cuando asomaban unas pequeñas y delgadas pompas de saliva de entre sus labios, entreabiertos, siempre acompañados de una respiración acompasada, con una cadencia matemática casi envidiable. Cuando empezamos a vivir juntas, me parecían graciosas, y hasta adorables. A día de hoy, siento asco ante ese espectáculo de espumarajos pero, lo verdaderamente importante es que, cuando lo hace, sé que es el momento exacto para, con mucha delicadeza -tanta como la que emanaba de los abrazos de nuestros primeros cuatro años de relación-, levantarme de la cama y salir de la habitación, cerrando la puerta tras de mí, con toda la suavidad y sigilo que podía. Lo hacía de puntillas, tirando ligeramente hacia arriba de los pantalones del pijama para descubrir mis pies y no resbalar,</span><a href="https://youtu.be/3zRsgsUWYks?t=59" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><span style="font-weight: 400;"> un gesto similar al de Bruce Lee cuando afrontaba un combate sólo que</span></a><span style="font-weight: 400;">, él lo hacía para encarar y yo para huir. Por alguna extraña razón que aún desconozco, toda esa parafernalia la hacía apretando la mandíbula hasta los topes. Sentía que era más silenciosa de esa manera.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Me movía a oscuras por la casa, no era conveniente encender las luces, podría despertarse. Además, conocía perfectamente cada rincón, cada azulejo, al milímetro. Si tropezaba con algún objeto, sólo necesitaba tocarlo ligeramente con las yemas de mis dedos para reconocerlo, dejarlo a un lado, y seguir mi trayectoria. Muchas personas pensarían que reptaba entre las sombras para visionar algún vídeo de </span><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mia_Khalifa" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><span style="font-weight: 400;">Mía Khalifa</span></a><span style="font-weight: 400;"> o algo parecido, pero la realidad siempre supera a la ficción: Sólo podía trabajar durante la madrugada.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Antes de empezar, visitaba la cocina para saciar esa hambre permanente que me persigue cada vez que a Bárbara le tocaba preparar el almuerzo. Ella, presumía de comer ensaladas y de lo saludable que son pero, con el tiempo, descubrí que simplemente evitaba cocinar. Prepararlas, no conlleva ningún esfuerzo, todas lo sabemos; con una cama de lechuga y la apertura de dos latas de atún, resuelves. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Con el plato repleto de galletas <a href="https://www.dinosaurus.es/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Dinosaurus</a>, me senté en el escritorio, encendí mi querido e inmaculado <em>Mac</em> y abrí <em>Page</em>, su procesador de textos. Me costaba muchísimo no sonreír de satisfacción en esos momentos al </span><a href="https://www.youtube.com/watch?v=XZ1mpI01evk" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><span style="font-weight: 400;">escuchar su sonido tan característico</span></a><span style="font-weight: 400;">. Únicamente necesitaba del ordenador para mi labor, y de algo de música para aclimatarme, generalmente </span><i><span style="font-weight: 400;">heavy</span></i><span style="font-weight: 400;"> clásico, en la onda de ese maravilloso </span><em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=wfcLesynJrc" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><span style="font-weight: 400;">Afraid to Shoot Strangers</span></a></em><span style="font-weight: 400;"> de los Maiden.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Tanto Bárbara como yo, habíamos decidido no disponer de ciertas comodidades en la casa, para evitar distracciones. Carecíamos de <em>Internet,</em> televisión, teléfono o cualquier otra cosa que se le pareciera. Estábamos completamente aisladas. Aquel paraje a las afueras de la civilización, situado en el corazón de la montaña, tenía la atmósfera adecuada para terminar las últimas páginas de mi libro. Posiblemente, acabara esa misma noche. Sólo unas letras separaban a mis hojas del editor.</span></p>
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<p><span style="font-weight: 400;">Aspiré profundamente, todo lo que mis pulmones de fumadora permitieron, puse mis manos sobre el teclado, </span><a href="https://youtu.be/MJ0jNzR2y8A?t=50" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><span style="font-weight: 400;">imitando a Nacho Cano en sus años mozos</span></a><span style="font-weight: 400;">, y me dispuse a terminar las frases finales de mi obra, o eso intenté, porque no se me ocurría absolutamente nada memorable para el cierre. No aparecía un remate con suficiente gancho para acabar, ese párrafo que quede grabado para siempre en la retina… Y en ese preciso momento, mientras miraba a la nada en busca de un algo, como si el vacío tuviera una respuesta a mi ausencia creativa, se produjo una gran sacudida bajo mis pies, muy parecida a esas otras de días anteriores a las que no presté mucha atención. Canarias es un terreno volcánico, así que no hicimos mucho caso pero, este meneo, era bastante distinto a los anteriores, más intenso y profundo. Un extraño sonido hizo acto de presencia algunos minutos después, poniendo la banda sonora a lo acontecido. Sonaba como los redobles de un tamborilero del infierno -si es que allí los hay-, con una afinación grave, lejana y entrecortada. El epicentro del fenómeno tenía que encontrarse cerca, el estruendo era muy nítido. Me levanté de la silla y salí inmediatamente al jardín para intentar entender qué estaba pasando. Sólo necesité de unos segundos. A unos cincuenta metros frente a mí, una lengua de lava incandescente bajaba por la ladera, a una velocidad de vértigo. Detrás de la casa, un acantilado, a los lados, riscos por doquier, no había ninguna escapatoria, era mejor no despertar a Bárbara. Con suerte, moriría sin enterarse de nada. Miré atentamente durante minutos cómo ese fuego líquido abrasaba y soterraba todo a su paso, petrificada, perpleja, sumida en un estado entre miedo y admiración. ¿Quién coño iba a pensar que pasaría esto? Me sentía ridícula. Había insistido en comprar aquella casa, y en separarnos del mundo, de vivir exiliadas. Me costó un mundo convencer a Bárbara para tener este estilo de vida. Quería ser alguien, una escritora importante, e imité algunos comportamientos excéntricos de los que sí lo habían sido y allí estaba, a punto de morir y con un único libro no-publicado, sin terminar. </span></p>
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<p><img class="alignnone size-full wp-image-311" src="https://blogs.canarias7.es/elmetodoacido/wp-content/uploads/sites/24/2021/11/Leonardo_Diffusion_un_volcn_echando_lava_con_casas_alrededor_e_0.jpg" alt="" width="1152" height="768" srcset="https://blogs.canarias7.es/elmetodoacido/wp-content/uploads/sites/24/2021/11/Leonardo_Diffusion_un_volcn_echando_lava_con_casas_alrededor_e_0.jpg 1152w, https://blogs.canarias7.es/elmetodoacido/wp-content/uploads/sites/24/2021/11/Leonardo_Diffusion_un_volcn_echando_lava_con_casas_alrededor_e_0-300x200.jpg 300w, https://blogs.canarias7.es/elmetodoacido/wp-content/uploads/sites/24/2021/11/Leonardo_Diffusion_un_volcn_echando_lava_con_casas_alrededor_e_0-1024x683.jpg 1024w, https://blogs.canarias7.es/elmetodoacido/wp-content/uploads/sites/24/2021/11/Leonardo_Diffusion_un_volcn_echando_lava_con_casas_alrededor_e_0-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 1362px) 62vw, 840px" /></p>
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<p><span style="font-weight: 400;">De repente, apareció esa inspiración ausente durante días. Giré sobre mí misma, corrí hacía el escritorio, rebusqué en ese cajón desastre donde meto todos los objetos que no sé dónde colocar, y allí estaba: El </span><i><span style="font-weight: 400;">smartphone</span></i><span style="font-weight: 400;"> de las urgencias. Cogí el móvil, volví al exterior, lo encendí por uno de sus laterales y entré a mi perfil de <em>Tik Tok,</em> inactivo durante meses. Tenía el tiempo justo para publicar el pequeño vídeo vertical que se me había ocurrido:</span></p>
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<p><i><span style="font-weight: 400;">«¿Ven eso tras de mí? Esa lava me va a sepultar, no tenemos escapatoria. En unos minutos, moriré. Por favor, piensen un final digno para mi libro, entre todos podremos terminarlo. Entreguen mi disco duro al editor, ahí está todo el material. Lo dejaré en el sótano, bajo tierra, intentaré protegerlo. Considérenlo un reto, un </span></i><em><span style="font-weight: 400;">Challenge: #LibroChallenge.»</span></em></p>
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<p><span style="font-weight: 400;">En cuestión de segundos, millones de corazones y comparticiones invadieron esa plataforma china tan de moda. No podía evitar mirar la pantalla, ni cómo se incrementaban los resultados de mi publicación. Por esa misma razón quise aislarme, era una puta </span><i><span style="font-weight: 400;">yonki </span></i><span style="font-weight: 400;">de las redes sociales. Durante un breve instante</span><span style="font-weight: 400;">, recordé mi viaje a Pompeya, y a todas aquellas personas que vi, enterradas en ceniza, sorprendidas por el Vesubio, con poses ridículas e, incluso, masturbándose. Mi caso sería distinto, yo sucumbiría por la lava, no abrasada por una nube infernal, pero aún así, quería desaparecer con estilo así que, solté el teléfono, puse las manos en mi cintura, en jarra, y dejé que todo ocurriera, con naturalidad. La fragancia de mi carne quemada, mezclada con el hedor a azufre, era embriagadora. La lava cubrió todo mi cuerpo pero mi sonrisa se mantuvo intacta. </span></p>
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<p><span style="font-weight: 400;">El dolor pasó desapercibido ante aquella explosión de serotonina, producida por millones de pulgares desconocidos y un reto viral completamente desatado. Por fin había conseguido ser alguien.≤≤</span></p>
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