5 hallazgos increíbles en Las Palmas de Gran Canaria

Las Palmas de Gran Canaria aún guarda muchos secretos. Basta profanar los adoquines o el asfalto de cualquier calle de nuestra ciudad para que afloren sus más de quinientos años de Historia, o las huellas de los que ya estaban aquí mucho antes. Algunos de esos secretos han salido a la luz en los últimos años. He aquí una selección de piedras, huesos y papeles que llamaron poderosamente mi atención.

1. Los esqueletos del Metropole

En junio de 1989, las obras para instalar un nuevo colector de aguas residuales junto al Metropole pusieron al descubierto diez esqueletos completos. Al principio se pensó que los huesos pertenecían a represaliados de la Guerra Civil, pero las pruebas del Carbono-14 dataron los restos entre los años 1340 y 1480. En 1989 el que escribe tenía doce años, y fui uno de los cientos de ciudadanos que se acercaron a ver los cráneos que reposaban sobre la arena. 

2. Los restos de la antigua muralla

En julio de 1993, la instalación de un colector subterráneo en la calle Bravo Murillo propició el hallazgo de los cimientos de la antigua muralla construida bajo el mandato de Felipe II a finales del siglo XVI, y destruida a principios del siglo XX. Cuando se iniciaron las obras el descubrimiento ya estaba previsto, pues se conocía con precisión el trazado de la muralla. Una vez instalado el colector se procedió con celeridad a rellenar y a asfaltar la calle, por ser una vía de vital importancia para la fluidez del tráfico. 

3. Dos soldados de Van Der Does

En febrero de 2000, la obra de alcantarillado que se llevaba a cabo en el nº 9 de la calle Rosarito, en la Isleta, fue detenida cuando la pala de uno de los operarios topó con unos huesos. Había descubierto los restos de dos soldados holandeses que participaron en la invasión que sufrió Las Palmas de Gran Canaria en 1599. Los individuos habían sido enterrados con las manos atadas y boca abajo, como se hacía con los no católicos. Junto a la pelvis de uno de ellos aparecieron los restos de una bolsa que contenía varios proyectiles esféricos. También se encontró un gros de plata acuñado en Flandes en el siglo XVI.

4. La casa de la cilla

En el verano de 2009, la renovación de la red de saneamiento de Vegueta puso a la vista los muros de la cilla, en la calle Obispo Codina. Una construcción del siglo siglo XVIII que se usaba para guardar el grano. Algo que llamó mucho mi atención en esta excavación fue un conjunto de platos de la más fina porcelana que aparecieron apilados junto a uno de los vanos.

5. Los carteles del Cine Avellaneda

En enero de 2011, las obras de rehabilitación del Teatro Guiniguada sacaron a la luz carteles de películas proyectadas en el antiguo cine Avellaneda, los cuales habían permanecido ocultos detrás de una marquesina que vestía la fachada del edificio. Pegados unos sobre otros, los últimos correspondían a las películas Regresaron tres (1950), y Mares de China (1935). Después de medio siglo sus vivos colores volvían a llamar la atención, aunque no por mucho tiempo.

Quién sabe las sorpresas que encontraremos en el futuro. Estaremos atentos.

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