El cuaderno de una viajera de principios del siglo XX

Si usted es lector asiduo de Retrografías ya se habrá percatado de mi fascinación por los manuscritos, en cualquier forma y de cualquier época.

Tesoros de puño y letra, como aquella enigmática receta, una carta amarillenta, o aquellos viejos cuadernos de un misterioso médico del siglo XIX cuya identidad aún no he podido averiguar. Por nombrar algunos. Esos tesoros llegan a mi biblioteca gracias a amigos anticuarios que conocen mi predilección por este tipo de documentos, y que me avisan cuando les llega algo que puede ser de mi interés.

Otros los encuentro en esa búsqueda incansable a la que dedico parte de mi tiempo y que para mí es todo un placer. No siempre encuentro algo que añadir a mi gabinete de curiosidades, pero a veces la suerte me acompaña y mi olfato me conduce a los lugares más insospechados para dar con ese objeto, libro o documento que me vuelve a sorprender.

La última vez que salí en busca de una rareza volví a casa con un cuaderno manuscrito de la primera mitad del siglo XX, que perteneció a una misteriosa mujer que firmaba como “C. Brito”. El cuaderno, titulado “Composición”, está forrado en tela, y lo primero que hice fue retirar con cuidado la funda para descubrir el buen estado en el que está este interesante diario de lomo marmoleado de una viajera de la que solo sé lo que ella misma cuenta.

En sus 348 páginas recogió a plumilla sus impresiones sobre distintos temas. Los apuntes que más llaman mi atención son los relativos a sus viajes a distintos lugares. Su bonita caligrafía está salpicada de fotografías, además de mapas e ilustraciones a mano alzada propias de una artista. 

Para que usted pueda hacerse una idea del contenido de este cuaderno, me limitaré a extraer algunos fragmentos: 

Mis impresiones del Cine

“El cinematógrafo es uno de los portentosos y maravillosos inventos del mundo moderno, el más práctico para ver poblaciones y ciudades que no hemos visitado. Ahora hace poco tiempo, han traído uno nuestras Madres Dominicas, que nos instruye mucho y nos sirve de recreo. Hemos tenido la dicha de ver una película titulada “Angelito”, en la cual el tema desarrollado en ella fue interesante lleno de emoción; la escena impresionó en Norte América, en gente de elevada posición y noble rango.”

Viaje a Cuba

“Después de haber permanecido en Canarias toda mi niñez, donde vi la luz primera y se abrieron mis ojos a la vida, tuve que abandonarla con gran pesar, para trasladarme a Cuba, pues asuntos urgentes reclamaban mi presencia en dicha isla.”

“Hacía muchos años, que había marchado a ella, un hermano de mi madre, a quien conocí de pequeña y recuerdo que me tenía mucho cariño. Al principio nos escribía, pero luego pasaron los años y no habíamos vuelto a saber de él, hasta que hace poco tiempo, hemos recibido una carta del notario, en la que nos participaba el fallecimiento de nuestro tío, dejando heredera a mi madre, de los cuantiosos bienes que allí poseía, estos consistían: en un Hotel en la calle de Galiano, que renta quinientos pesos mensuales, un establecimiento de comercio de géneros, que da también muy buenos resultados, un ingenio cerca de Matanza, y la casa donde él vivía, que es un magnífico palacio, situado en el Vedado, barrio aristocrático de la Habana.”

Viaje a través de España

“Salí del peñón de Tarifa el día 24 de julio de 1923, era un hermoso día, los rayos del sol caían a plano, la brisa del mar nos hacía respirar el aire; el vapor que nos conducía, tenía por nombre “Alsina”, hacía escala, por consiguiente resultaría el viaje más agradable.”

“Llegamos a Cádiz, nos detuvimos un día y vi la población que por cierto no tiene nada de particular, y no me gustó mucho; seguí con rumbo a Sevilla, y desembarcamos en el espacioso Guadalquivir, nos detuvimos allí unos cuantos días, y tuve el gusto de admirar la población, pues es preciosa, cuenta entre sus cosas más notables: la Giralda de Sevilla, grandiosa torre de elevada altura, y es uno de los edificios que más llama la atención, también es muy notable la fábrica de loza de La Cartuja, el palacio de los Duques de Mompensier, el palacio de las Delicias, la calle de la Sierpe, que es la principal vía de Sevilla, que a pesar de no ser recta es de continua animación, donde admiré los célebres patios sevillanos, en los cuales, pasan el verano la generalidad de las familias, por el excesivo calor que se siente.”

El resto del cuaderno recoge con profusión de detalles su viaje por distintos lugares de España. Luego fue a Francia, Italia, Grecia y parece que a Egipto y a Japón.

Díganme ustedes si este cuaderno no es un documento interesante. Lo que más me intriga es la mano que escribe. ¿Quién era “C. Brito”? Quizá algún lector pueda ayudarme a dar identidad a esta mujer. Una intrépida viajera que abandonó Gran Canaria en los años veinte del siglo pasado para recorrer el mundo. Si sabe algo de ella no dude en escribirme.

Un comentario en “El cuaderno de una viajera de principios del siglo XX”

  1. Una vez más, enhorabuena, tanto por el artículo como por la adquisición. Por lo que se puede ver, corrígeme tú que tienes la obra a mano, la autora ha unido sus propios viajes con los que ha querido realizar -Egipto o Japón- habiendo combinado fotos que ella haya podido obtener con elementos llegados por vía de ese puerto prodigioso que tenemos en Las Palmas. Da la impresión, por la aparente ingenuidad de sus palabras -propias de la época y la sociedad en la que vivía, también puede ser- de que este manuscrito es obra de una joven salida de la adolescencia. Igual son muy delirantes estas deducciones. Un saludo.

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