El comercio olvidado de Ignacio Cantero

Uno de los comercios de tejidos más señeros en Las Palmas a finales del siglo XIX fue el de Ignacio Cantero y Molet. Estuvo ubicado en el nº 21 de la Calle Mayor de Triana, hoy 22.

El edificio se conserva y al igual que yo, usted habrá pasado infinidad de veces ante su fachada, e incluso entrado a comprar alguna cosa en uno de los dos comercios actuales que hoy lo ocupan, sin saber que una vez hubo entre esas vetustas paredes una prestigiosa tienda de telas. 

En el pasado, la tienda de Cantero ocupaba toda la planta baja, tal cual refleja la instantánea que tomó el fotógrafo palmero Miguel Brito Rodríguez, y que hoy podemos ver gracias a las labores de conservación y custodia de la FEDAC. Una lástima que no existan fotografías de su interior, pero gracias a la gran cantidad de anuncios que aparecieron en la prensa de la época podemos hacernos una idea de la mercancía que había bajo los vidrios de sus mostradores y en las vitrinas. 

Uno de los comercios de tejidos más señeros en Las Palmas a finales del siglo XIX fue el de Ignacio Cantero y Molet.

Para ilustrar su contenido, he escogido uno publicado en el periódico El Siglo el 25 de agosto de 1883, y que encontré en la hemeroteca de El Museo Canario. Según reza dicho anuncio, el dueño acababa de llegar de Europa con un cargamento de nuevos géneros de las mejores fábricas españolas y extranjeras. En las cajas recién desembarcadas se encontraban: cretonas superiores de novedad para vestidos de señoras; toallas turcas para baños; crehuelas superiores para sábanas en todos los anchos, y cotí de hilo en varios anchos y colores, entre otros artículos. 

Llama la atención la denominación de algunos de ellos, totalmente desconocidos para mí pero que en aquella época eran manejados por todos. ¿O acaso sabe usted lo que es una crehuela? Según he podido averiguar, era un tipo de tela que se empleaba para forros. Me sucede lo mismo con “cretona”, que es una tela de algodón con estampados o colores lisos que se utilizaba en tapicería y para prendas de vestir. Respecto a la palabra “cotí”, procede del francés coutil, y según la RAE, es un tejido de lienzo que se usaba para cubrir colchones. 

Pero volvamos al anuncio y al contenido de las cajas. En ellas encontramos medias de colores para señoras y niños, y un riquísimo surtido de sobretodos para niñas y señoras. El anuncio termina diciendo que se espera un vapor que traerá abanicos y pericones de alta novedad, así como un hermoso surtido de pañoletas de estambre de todas clases y colores, y un resto del magnífico surtido de lanas con las que siempre cuenta este establecimiento. 

En el frontis de este antiguo edificio de Triana hay una placa que recuerda que en él, entre los años 1950 y 1997, estuvo ubicado el comercio de los hermanos Rodríguez Cardona. Una lástima que no se nombre el almacén de géneros de Ignacio Cantero. Uno de los más famosos comercios de Las Palmas, hoy olvidado.

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