Desenterrando el pasado

Póngase ropa de trabajo. Hoy vamos a un viejo vertedero para ver qué tiraban nuestros antepasados.

La basura de hace un siglo hoy no es basura, es un tesoro. Y no me refiero a un posible valor económico, sino a la valiosa información que puede aportarnos. Si excaváramos en un antiguo vertedero y alcanzáramos la cota de los cien años, podríamos saber de primera mano cómo vivían nuestros antepasados, a través de los objetos que se hayan conservado. Obviamente, la materia orgánica como la madera o el papel se habrían descompuesto, pero hay materiales que resisten la agresión de permanecer enterrados, como el vidrio, la cerámica y ciertos metales. En la planta alta de El Museo Canario hay en una vitrina una recreación del subsuelo, donde se pueden ver superpuestas las distintas capas de tierra y las épocas a las que corresponden. En cada capa se aprecian las huellas que fuímos dejando en forma de basura. Sorprende que para llegar al siglo XIV halla que excavar al menos un metro de tierra. Pero remover la tierra en busca de restos arqueológicos es ilegal, aunque sea en un antiguo vertedero. Sin embargo sí podemos imaginar y recrear qué tesoros puede haber bajo las calles que transitamos a diario.

La basura de hace un siglo hoy no es basura, es un tesoro.

Respecto al material orgánico, siempre me he preguntado dónde fueron a parar los libros de registro de los primeros hoteles de nuestra ciudad; los manuscritos que se generaron en nuestros primitivos comercios; los libros de contabilidad; los copiadores de cartas; la correspondencia recibida; los telegramas; las facturas; los diarios personales; las colecciones de postales; los recetarios de cocina, etc… Algo hemos conservado y permanece custodiado en distintos archivos, pero la gran mayoría fue a parar a la basura, porque en aquel momento nadie les dio importancia, y hoy son indispensables para conocer nuestra historia reciente.

Con las fotografías antiguas sucedió lo mismo. Las que han llegado hasta nuestros días no son más que los restos del naufragio. Cuántas se habrán perdido por el camino, quemadas, carcomidas, devoradas por el implacable paso del tiempo. Imagino que aún quedan algunas inéditas, olvidadas en el cajón de una vieja cómoda, o aletargadas en el interior de una oxidada caja de galletas. Recuerdo ver en el mercado de pulgas de París miles de negativos en cristal a la venta y otras tantas en papel. Artefactos convertidos en curiosidades en los que podían verse los rostros serios de anónimos que jamás pensaron que sus solemnes retratos acabarían en un lugar así.

Pero volvamos al supuesto vertedero y adentrémonos en sus entrañas. He seleccionado seis objetos de mi colección que perfectamente podrían haber estado enterrados los últimos cien o doscientos años. En la fotografía que acompaña a este artículo podemos ver una palmatoria en bronce de estilo Art Nouveau que fue desechada cuando la electricidad se estableció definitivamente en los hogares de Las Palmas. Mi pieza preferida es esa misteriosa figurilla femenina en bronce con una pátina espectacular. Tal vez formaba parte de alguna escribanía de esas que se estilaban a principios del siglo XX.  El tintero de cristal prestó sus servicios en un comercio de Triana hasta que un día cayó al suelo y se astilló. El tirador de estilo victoriano dejó de ser útil cuando se partió por tirar con fuerza del cajón atascado de un buró. El recipiente de porcelana es un envase de pasta de dientes de las primeras décadas del siglo XX, y cuando se acabó fue directo a la basura. Respecto a las monedas, la más deteriorada es una moneda de cobre de dos reales acuñada en 1781 durante el reinado de Carlos III. La otra es una moneda portuguesa del siglo XVIII. Supongo que acabaron en el vertedero por puro descuido, olvidadas en el bolsillo de alguna prenda.

No hace mucho, alguien me dijo que el mejor museo de nuestra ciudad se encuentra en nuestro vertedero municipal, a varios metros de profundidad. No me cabe la menor duda.

2 opiniones en “Desenterrando el pasado”

  1. Sorprendente, como siempre, este nuevo paso adentrándonos en objetos tirados a la basura, inconscientes entonces del valor que tendrían pasando el tiempo. Como -seguro- nos pasa al presente por tiempos por venir. Una vez más -y siempre- gracias por esta nueva entrega (la busco a diario). Felicidades y los saludos de siempre (padre e hijo, que hoy extiendo al resto de la familia aunque no la conozco).

  2. Si efectivamente El mejor museo de la ciudad es El SALTO DEL NEGRO..Por Que. Y quienes han sido los culpables.? No los propietarios de los mismos si no nuestras instrucciones. Nosotros mismo hemos visto en las diferentes exposiciones que hemos organizado como algunas personas se han dirigido a propietarios de algunas de las piezas expuestas para su compra Y por qué.? No por el tema económico sino por su volumen (es un trasto más en la casa). Dónde se encuentra los objetos y documentación de las antiguas consignatariIas Miller;Elder,Trasmediterranea……….? La documentación de la O.T.P. , Junta de obras del Puert. En fin mientras en otros lugares se protege aquí AL SALTO DEL NEGRO. Gracias por su apoyo a la cultura canaria.ACCOMAR

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