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Melodías lejanas

Se levantaba alicaído o animoso, melancólico o emprendedor, romántico o pragmático. Cada día era otro. El de ayer se quedaba durmiendo para siempre en la cama. Alguna vez le cambiaban los sueños; pero hacía años que no recordaba nada de lo que había soñado. Se dejaba llevar y salía a la calle a que el destino le siguiera escribiendo todos sus pasos. Él solo ponía la respiración y la mirada. En el otro lado del mundo ella estaba todo el día encerrada en su casa. No hacía más que escuchar música a todas horas, alguna vez Mozart, otras Deep Purple, o los Beatles, Billie Holiday o Leonard Cohen. También se dejaba llevar por las melodías que iba eligiendo desde que comenzaba la mañana. No sabía que solo estaba sembrando ecos. De sus melodías acababa dependiendo el estado de ánimo con el que aquel hombre saldría de la cama. Ni siquiera estaba previsto que se conocieran algún día; pero ella llevaba años manejando cada segundo de su vida a través de la música que necesitaba su alma. A veces él silbaba canciones por la calle que no recordaba haber escuchado en ninguna parte.