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Plácido Fleitas

Estuve en la inauguración de la exposición retrospectiva del escultor Plácido Fleitas en el antiguo Hospital San Martín de Las Palmas de Gran Canaria. Fleitas murió en 1972, pero las formas que dejó en sus piedras perduran mucho más allá que su presencia. La curadora de Arte Moderno, Inés de Durán, comentaba el detalle de los ojos vacíos. Todos sus rostros humanos tenían los ojos huecos, como si miraran a la nada. Pero lo más que me llamó la atención de Fleitas fue lo que comentó Augusto Vives cuando recordó que trabajaba directamente en los barrancos. Luego apareció una fotografía del escultor cincelando una de esas piedras en el fondo de un barranco. Sus manos tanteaban la piedra rebuscando más allá de lo que tenía delante. El artista ve lo que ni siquiera reflejan las sombras. Por eso, cuando contemplas las obras de Fleitas, parece como si miraras en el interior del alma de las rocas. Casi siempre hay cavidades y huecos, como en el alma de cualquiera de nosotros.

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Augusto Vives

La luz nunca es el límite. Detrás de lo oscuro hay siempre un mundo de sombras que sueñan con encenderse en alguna parte. Los pintores se adentran en sus propias noches para seguir buscando en medio de la nada. Más allá de ese sueño que tratan de concretar con la sencillez de un trazo, están los colores y las formas que luego nos ayudan a que podamos convocar emociones o a vislumbremos de vez en cuando la belleza.
Uno de los pintores que más admiro muestra estos días sus cuadros en Las Palmas de Gran Canaria, concretamente en el CICCA, en la Alameda de Colón, un entorno que cuando sales a la calle también contribuye siempre a equilibrar nuestros propios pasos. Augusto Vives busca una y otra vez más allá de los límites de sus cuadros. Nos ofrece pistas, figuras, ensoñaciones o metáforas que luego nosotros terminamos recreando con nuestras propias cargas vitales, y con las abstracciones de cada una de nuestras miradas. Su muestra lleva por título inNatura, y si se acercan a verla les aseguro que no saldrán igual que cuando entraron.
En la muestra, además, podrán encontrar distintos haikus escritos por amigos y amigas del pintor que ayudan a que entendamos que todas las artes están unidas por los mismos reclamos. La literatura no solo se escribe con palabras, también se lee en los cuadros que se escriben con los restos de los naufragios de quien los va creando. En Fuerteventura llaman jallos a esos restos de los barcos que aparecen luego en cualquier playa. De esos jallos, de esos requiebros de nuestra propia alma, es de donde luego sale el arte, o aquello que uno espera encontrar cuando escucha una melodía, pasa las páginas de un libro o se detiene delante de un cuadro. La belleza, muchas veces, no es más que lo que sobrevive en nuestros propios campos de batalla. He visitado el taller en el que trabaja Augusto, y cuando uno rastrea en la sala de máquinas de un artista comprende un poco mejor sus obsesiones, sus búsquedas y, sobre todo, el camino que le ha ido acercando, aun dando muchos rodeos, a la armonía de los trazos. Siempre nos cuenta que para él los cuadros no acaban en los límites del marco. Cuando te asomas a ese mundo interior que plasma en cada lienzo o en cada figura coloreada, te das cuenta de que lo que se crea no es más que una especie de eco de otras voces que presentimos que llegan de lejanos valles. A veces no entendemos qué es lo que nos dicen en medio de esa confusión de ruidos diarios, y en este caso el pintor lo único que hace es darnos pequeños avisos, asomos de belleza, jallos de intuiciones que luego cada cual puede utilizar para salvarse de la mediocridad y de lo que nos aleja de la armonía diaria. También precisamos de esa belleza necesaria para saber que todo tiene un sentido más allá de los horarios y de las cartas marcadas.

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El destino de las palabras

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Hoy me gustaría compartir un pequeño sueño que se hace realidad. Desde hace unos meses, empezó a gestarse la posibilidad de crear una editorial radicada en Canarias pero con una mirada a todo el mundo de habla hispana a través de la edición digital. Poco a poco ese proyecto se ha ido haciendo realidad y hoy jueves, 12 de diciembre, lo estamos dando a conocer.
La editorial, que ya cuenta con la garantía de un buen número de escritoras y escritores de prestigio que irán publicando en los próximos meses, nace con mi novela (inédita hasta este momento), El destino de las palabras. Pueden acceder a ella y adquirirla haciendo clic sobre este enlace
Ese sueño del que les vengo hablando se llama ATTK Editores y, a partir de ahora, su singladura dependerá completamente de ustedes. Nosotros, de momento, ya hemos lanzado el primer barco (en este caso digital) en ese nuevo océano por el que estamos aprendiendo a navegar quienes escribimos, quienes editan y quienes seguiremos leyendo. La portada que ven es un regalazo del pintor Augusto Vives.