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Diario de ida

Karina camina las ciudades rebuscando pistas donde no suele mirar la gente, entre las grietas de una pared desconchada, en medio de la hojarasca que mueve el viento o en esos colores que se superponen en las fachadas como si quisieran recordar a todos los moradores que fueron habitando cada una de esas casas. Conozco a Karina Beltrán desde hace algunos años, y siempre nos encontramos en las ciudades de forma azarosa. Estos días estaba por Las Palmas de Gran Canaria realizando un trabajo para La Regenta que ahora expone en la sala capitalina. Quienes visiten esa exposición se acercarán a la mirada sutil y poética de alguien que encuentra la belleza en los pequeños detalles cotidianos. Hace mucho tiempo que creo que la belleza no se busca: quien tiene suerte, y no pasa de largo, la suele encontrar cuando no la está buscando, aunque esa belleza camina casi siempre a nuestro lado y solo tenemos que aprender a mirar de otra manera para encontrarla.
La exposición fotográfica Diario de ida, de Karina Beltrán, se expone hasta el próximo 7 de enero en el Centro de Arte La Regenta.

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Vanitas

Al final solo somos imágenes que a veces salen en las fotografías o que alguien recordará cuando ya no estemos y miren esos retratos en los que casi siempre sonreímos como si fuéramos eternos. Marcos Rivero Mentado es un creador que se mueve entre muchas disciplinas rebuscando siempre lo que hay más allá de lo aparentemente visible. Estos días ha comisariado y participa, junto a Cris Noda y Chris Tadeo, en una exposición en la Sala S/T que estará abierta hasta el próximo 29 de mayo. La muestra lleva por título Still Life Vanitas, y en ella se reflexiona sobre la vida, la fugacidad del tiempo y sobre esas vanidades que, siendo siempre mentiras, nos confunden tantas veces en el camino.
En esa exposición me detuvieron muchas imágenes a las que recomiendo que se asomen con ojos que carezcan de prejuicios o de falsos atavismos heredados. Pero entre todas ellas, entre esa Vanitas sobre la que reflexiona Marcos a través de la fotografía, me quedé parado mucho tiempo delante de esa mariposa encerrada en una gran urna de cristal con una vida cuya raíz también está presa en ese espejismo transparente que tanto se parece a nuestra propia vida. Le pregunté a Marcos y me dijo que la mariposa simbolizaba el alma, y que esa imagen trataba de enseñar un alma prisionera y oprimida. Técnicamente es una fotografía muy lograda, con un juego de luces que se reflejan desde muchas partes sin necesidad de hacer uso de focos o de otros alardes mecanizados. Marcos rebusca con la propia luz que encontramos a diario entre todas esas sombras que posiblemente sean las únicas pistas que dejaremos sobre la tierra.
A veces la fotografía también es un espejo en el que podemos mirarnos, algo tan efímero como la nube que pasa sobre nuestras cabezas dibujando formas igual de fugaces que nuestros gestos. Esa mariposa que no sabe que estaba atrapada y que sigue enseñando toda su belleza también se parece mucho a nuestra propia alma. No viene mal asomarnos de vez en cuando a nuestro destino a través del arte. Yo llevo esa imagen de Marcos desde hace días a todas partes, como si la mariposa volara en mis adentros, como si alguien me estuviera observando como yo la observaba a ella en la sala. Luego está la raíz, esa búsqueda interminable que es la vida cuando se empeña en seguir horadando también en el vacío para que todo parezca algo más que un sueño pasajero.
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Los números muertos

Encontró el número de teléfono anotado en un papel que no le pertenecía. No era su letra ni recordaba haberlo guardado. No sabía cómo había llegado a su bolsillo. Siempre creía que todo estaba escrito en alguna parte. Por eso marcó aquellos números en el teclado de un teléfono. Fue su propia voz la que encontró al otro lado. Preguntaba que quién era y él cortó la llamada sobre la marcha. Rompió el papel en muchos pedazos y los tiró en papeleras diferentes. No quería que nadie más escuchara la voz que dejó en otro tiempo. Porque sabía que aquella voz era la suya en otro lugar lejano, y que era la misma que él había escuchado muchas mañanas frente a un espejo. ¿Quién es? Prefiere seguir rompiendo papeles antes que enfrentarse a esa pregunta.