Barranco Guiniguada

La primavera no nos necesitaba para seguir alfombrando los campos. Seguía su camino. Hoy regresé al barranco Guiniguada después de muchas semanas. Mis piernas irán poco a poco recuperando su ritmo, pero mi mente y mis sentidos seguían intactos ante la belleza de las flores silvestres y de las mariposas, y mi oído reconoció el canto de los gallos y de todos esos pájaros sin nombre que trinan y embellecen los cielos cuando vuelan. El olor sí era el de la vida, el de esa primera vida que se asoma cada año con la primavera. Parece que se repite, pero ningún milagro que reverdece se asemeja al que heló el invierno.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *



El contenido de los comentarios a los blogs también es responsabilidad de la persona que los envía. Por todo ello, no podemos garantizar de ninguna manera la exactitud o verosimilitud de los mensajes enviados.

En los comentarios a los blogs no se permite el envío de mensajes de contenido sexista, racista, o que impliquen cualquier otro tipo de discriminación. Tampoco se permitirán mensajes difamatorios, ofensivos, ya sea en palabra o forma, que afecten a la vida privada de otras personas, que supongan amenazas, o cuyos contenidos impliquen la violación de cualquier ley española. Esto incluye los mensajes con contenidos protegidos por derechos de autor, a no ser que la persona que envía el mensaje sea la propietaria de dichos derechos.