Los días sin nombre

No importa que ya no recuerdes el nombre de los días que estás viviendo. Realmente el nombre no era más que un asidero para la ritualidad o una estrategia para burlar al olvido. Los días se viven o no se viven, y esa actitud tiene poco que ver con el nombre que reciban.

Los que estamos en nuestras casas solo entendemos esta cuarentena como una carrera de resistencia en la que la entereza psicológica es mucho más determinante que la fuerza física o que las fechas de los calendarios. Este esfuerzo es de todos y para todos, y cada uno debe trabajar para mantener su equilibrio y sus propias ritualidades para no extraviarse. Ya habrá tiempo de volver a nombrar los días cuando salgamos a la calle. Ahora se trata de vivir de puertas adentro y de contar con una experiencia nueva en nuestras vidas, otro aprendizaje, de los muchos que nos quedan, para seguir creciendo.

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