Los cajones y las manos del mañana

Los cajones no solo guardan fotos antiguas. Vamos guardando entradas de conciertos, cartas, objetos que solo nosotros sabemos que son importantes e incluso aparatos tecnológicos que ahora nos parecen casi del pleistoceno. Guardamos, pero casi nunca regresamos a todo eso que separamos porque nos parecía importante. Incluso nos mudamos de casa y todo lo que guarda ese cajón, que luego pasa a ser otro, se va con nosotros en el último momento. De alguna manera sabemos que si nos desprendiéramos de esos recuerdos estaríamos tirando por el escotillón del olvido nuestra propia memoria.

Estos días, los alérgicos estamos estornudando más de la cuenta porque, por fin, ordenamos los cajones que llevaban años esperando por nuestra becqueriana mano de nieve para justificar su existencia. Sí, esos de las fotografías somos nosotros, y también redescubrimos a todos los ausentes que quedaron detenidos  en esas imágenes o en las caligrafías de otro tiempo. De estos días de encierro de los que no dejaremos de escribir y de hablar en las próximas décadas, también guardaremos todo aquello que nos ayude luego a hacer el camino de vuelta, unos versos improvisados, las letras de la esperanza o del miedo que viajan cada hora por nuestra mente o una fotografía del salón de casa convertido en el centro de nuestro universo.

Chillida, durante una crisis creativa, escribió que tenía las manos del ayer pero que le quedaban las del mañana. Estos días estamos reviviendo en los cajones todo ese ayer que vivimos casi sin darnos cuenta. Nadie nos quitará lo aprendido y lo vivido, los errores y los aciertos que protagonizamos pero, además de vivir intensamente el presente y de aprender de ese pasado, no podemos olvidar las manos del mañana que nos aguardan ansiosas para que improvisemos todos esos sueños que solo se pueden esbozar cuando nos detenemos delante de nuestros propios espejos.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *



El contenido de los comentarios a los blogs también es responsabilidad de la persona que los envía. Por todo ello, no podemos garantizar de ninguna manera la exactitud o verosimilitud de los mensajes enviados.

En los comentarios a los blogs no se permite el envío de mensajes de contenido sexista, racista, o que impliquen cualquier otro tipo de discriminación. Tampoco se permitirán mensajes difamatorios, ofensivos, ya sea en palabra o forma, que afecten a la vida privada de otras personas, que supongan amenazas, o cuyos contenidos impliquen la violación de cualquier ley española. Esto incluye los mensajes con contenidos protegidos por derechos de autor, a no ser que la persona que envía el mensaje sea la propietaria de dichos derechos.