Los caminos del tiempo

No conocemos nunca el camino y siempre ha sido un enigma la existencia. Para llegar hasta aquí fue necesario que hubiera caminantes valientes y resistentes que también superaron virus inesperados, plagas, hambrunas y esta desorientación que estamos viviendo estos días encerrados en nuestras casas.

El miedo al miedo es lo que realmente nos paraliza. En estos momentos creo que urge una cura humildad y una reflexión profunda. También es necesario la solidaridad y la conciencia de que cada acto nuestro afecta a todo el planeta. Siempre ha sido así, pero ahora es todo más inmediato y lo vemos mucho más cerca, como si estuviera ocurriendo en nuestra propia casa. Sigo confiando ciegamente en el ser humano y en su capacidad para rehacerse y reinventarse. El mundo de hace un par de semanas ya quedó atrás. Este que estamos viviendo ahora, y también el que vendrá luego, creo será un espacio con una mentalidad distinta en el que, por fin, se va a empezar a valorar lo que realmente merece la pena.

Hasta hace unos días, los Cristianos Ronaldos y los Messis eran los que cobraban dinerales. Ahora ya sabemos quiénes son los importantes. En estos momentos, nuestro destino está en manos de quienes nos cuidan con evidencia científica y de quienes investigan pacientemente (las mujeres y los hombres a los que no hacíamos más que reducirles el presupuesto cada año porque creíamos que no servían para nada). Aparecerán falsos vendedores de crecepelos y profetas de apocalipsis, políticos vociferantes que aprovecharán el miedo e insolidarios mercachifles que seguirán buscando la manera de ganar dinero. Pero luego estamos todos nosotros, cada vez más conscientes de quiénes somos – vulnerables y resilientes al mismo tiempo-, y de lo que es el realmente la existencia, ese fogonazo mágico que nos alumbra y que luego nos borra para siempre de la escena.

La salud siempre tenía que haber sido lo más importante, y el amor, y la convivencia, y el cumplimiento de unos Derechos Humanos que pactamos después de nuestra última gran crisis, tras Austchwitz y tras los desastres de los mismos que hoy vuelven a asomarse peligrosamente por todas partes. Cuando vayamos saliendo de todo esto, tendremos que volver a esos Derechos Humanos para no extraviarnos; pero también empezaremos a valorar todo aquello que hasta ahora nos era indiferente: el cuidado del planeta, las desigualdades económicas, la educación, el arte que nos ayuda a saber que somos un poco dioses, y también ese universo infinito al que pertenecemos. Escribo todo esto buscando en mis adentros todo lo que vivieron otros que se parecían a mí hace cientos de años. Ellos también tuvieron que inventarse muchas veces para que llegáramos nosotros. Dentro de cinco mil años me gustaría que todavía hubiera seres humanos construyendo caminos nuevos ante las adversidades del tiempo.

 

 

 

Un comentario en “Los caminos del tiempo”

  1. Ahora entiendo , cierran todas las tiendas bares ECT .. abren peluquerías y centros de estética en el cual personas como yo que nos exponemos no explican nada .

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