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Maestro Pancho

Aquel escritor exitoso decía siempre que le había cambiado la vida una cáscara de plátano. Se había resbalado cuando tenía quince años bajando las escaleras de la estación Victoria de Londres. Hasta ese momento apenas leía, pero el encierro de casi año y medio por la caída lo convirtió en un lector voraz, y de aquellas lecturas vinieron sus escritos y el cambio de rumbo de su vida. Aquel plátano había salido de una finca de Arucas. El racimo lo había cortado Maestro Pancho y lo habían empaquetado para que saliera en barco para el Canary Wharf cuando todavía estaba verde. Maestro Pancho no sabe que ese escritor que sale a todas horas en la tele y en las revistas le debe buena parte de lo que ha sido. Él se sienta en un banco de la plaza de Arucas a ver pasar las horas o camina hasta el parque o hasta la subida Visvique para hacerle caso el médico y bajar un poco el colesterol que le tiene las venas obstruidas.

Un comentario en “Maestro Pancho”

  1. Acostumbrados ya a dar “me gusta” o pinchar un corazón dependiendo de la red social de que se trate, parece que resulta más difícil expresarse cuando uno lo tiene que hacer con palabras. Sí, reconozco que la mala costumbre ha conseguido que eche en falta los “emoticonos” cuando escribo. Aquí van cuatro “likes” y como mínimo cinco corazones. Y por último, el machanguito con los ojos es forma de estrella. Precioso como siempre…

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