El óxido de las palabras

Hay palabras que se oxidan cuando uno trata de mantenerlas intactas. Algunas incluso se desmigajan como si hubieran sido devoradas por termitas. Él era parco en palabras, pero cuando uno lo escuchaba, sabía que lo que decía estaba lleno de cordura y de inteligencia. Prefería observar. Cada día elegía dos o tres palabras y jugaba con ellas hasta devolverlas a la vida si estaban muertas, llenas de herrumbre o carcomidas por esas polillas de los modismos que tantas veces dejan olvidadas las palabras que dibujan en la mente el objeto o el pensamiento que llevábamos buscando hacía mucho tiempo.

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