Payasos

Me paró y me preguntó por mi hijo. Me dio las gracias por todas las veces que le compré globos en el parque. No lo reconocí. Me dijo que era el payaso. Mi hijo tiene hoy 30 años y este hombre debe estar rondando los sesenta. Me habló de aquellos años como si narrara un viaje lejano. Ahora sí recuerdo que siempre olía a alcohol. También me acuerdo de su mirada. Era limpia. Me contó que estuvo casi tres años tirado en la calle, pero que luego la vida le había dado nuevas oportunidades. Da clases en un instituto cercano. Me agradecía las monedas de aquellos días. Le conté que mi hijo es ahora payaso en un circo y que es feliz porque hace lo que le gusta. Siempre me dijo que quería ser como aquel hombre que nos alegraba las mañanas de domingo en el parque.

Un comentario en “Payasos”

  1. Hay muchas de tus historias que no me dicen nada. Hay artículos de opinión tuyos que me aburren soberanamente. Pero te leo con frecuencia porque a veces plasmas escritos que consiguen emocionarme. Como éste. Gracias.

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