Caleidoscopio

Se levantó de la cama repitiendo la palabra caleidoscopio. Era lo único que le quedaba del último sueño. Hacía años era capaz de recordar todo lo que soñaba durante la madrugada, pero la memoria no solo juega malas pasadas cuando abrimos los ojos: también olvida lo que sueña, incluso lo que tantas veces soñamos despiertos. Sabía lo que era un caleidoscopio, pero se fue a Google a buscar imágenes para ver si de esa manera podía recuperar los fotogramas que deambulaban por su inconsciente. Vives una vida y el cerebro luego inventa otra cuando duermes. No era un tipo raro. Y además ahora podíamos decir que era un hombre feliz porque estaba perdidamente enamorado. Ella le preguntó qué estaba repitiendo cuando lo escuchó en el cuarto de baño tratando de mantener viva en su memoria la palabra recién soñada. Él entonces descubrió que a veces los sueños se reflejan en los ojos de quien nos ama. No sabría identificar los colores que vio en su mirada. Ella le contó que había llorado mucho durante años. Aquel hombre, aliado con su familia, había tratado de volverla loca. No pararon hasta robarle todas las ilusiones. Había sido valiente al separarse, pero lo había perdido todo. Cuando él la encontró era una mujer a la deriva. Lo que no saben esos que intentaron aniquilarla es que su mirada se volvió bella con todas aquellas lágrimas. Por eso es caleidoscópica y brillante. Desde que está en su vida los sueños se fueron haciendo cada día más reales. No se cansaba nunca de mirarla.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *



El contenido de los comentarios a los blogs también es responsabilidad de la persona que los envía. Por todo ello, no podemos garantizar de ninguna manera la exactitud o verosimilitud de los mensajes enviados.

En los comentarios a los blogs no se permite el envío de mensajes de contenido sexista, racista, o que impliquen cualquier otro tipo de discriminación. Tampoco se permitirán mensajes difamatorios, ofensivos, ya sea en palabra o forma, que afecten a la vida privada de otras personas, que supongan amenazas, o cuyos contenidos impliquen la violación de cualquier ley española. Esto incluye los mensajes con contenidos protegidos por derechos de autor, a no ser que la persona que envía el mensaje sea la propietaria de dichos derechos.