Lisboa

Miraba hacia el horizonte desde una calle de Lisboa. Pensó de repente que estaba en Vegueta, en alguna de aquellas calles de la infancia que también acababan en un azul intenso. Recordó el día en que un barco fue pasando lentamente al final de una de aquellas calles lejanas. Rememoró las letras que se apreciaban a medida que aquel barco seguía rumbo hacia el Puerto de La Luz: Lisboa. Con el tiempo terminó viviendo en la capital portuguesa de una manera azarosa. Ahora ese barco que ve desde uno de los miradores del Chiado también tiene letras, pero a sus años no alcanza a leer el destino que se sigue escribiendo en los cascos desgastados que no dejan nunca de trazar historias en las ciudades portuarias. Imagina que ese barco lejano lleva escrito el nombre de su isla con letras manchadas de nostalgia.

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