La otra señora

Toda su infancia miraba a aquella mujer con el traje verde y el pelo ondulado y rubio. No la conoció. Ese cuadro había sido pintado veinte años antes de que ella naciera. Hoy se miró en el espejo y se reconoció idéntica a aquella mujer. Era una tía abuela suya, pero en ese momento casi podría jurar que era ella misma la que miraba aquella niña durante horas como si presintiera que terminaría siendo idéntica a la modelo de la pintura. Acaba de llegar de la entrega de orlas de una de sus hijas. Viste un traje verde, como aquella señora del cuadro, y tiene el pelo rubio y ondulado.

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