Los otros argumentos

Quien no lee corre el peligro de quedarse inédito. No hace falta que te cuentes. Uno se cuenta a sí mismo en la vida de los otros, en las ciudades que sueña y detrás de cada una de las palabras que va leyendo. No imagino la vida sin letras. Lo que no se puede nombrar ni trazar en ninguna parte está condenado al olvido inmediato. Cuando lees o escribes logras que tus argumentos vayan mucho más lejos que la sombra que proyecto tu cuerpo, o que la estela que dejará tu propio recuerdo. También soy Alonso Quijano, Emma Bovary, Julián Sorel, Isidora Rufete, Gregorio Samsa, Maqrol el Gaviero, Aureliano Buendía, Zuckerman, Herzog, Santiago Zavala o Elizabeth Costello. No sería el mismo si me faltara alguno de ellos. No solo estamos nosotros y nuestras circunstancias, también están todos los demás argumentos que han ido formando parte de nuestra vida diaria. Seguiremos buscando en las pantallas o en los papeles. Da lo mismo. Lo único que cuenta es que podamos seguir leyendo.

Un comentario en “Los otros argumentos”

  1. Cierto Santiago, si la lectura nos hace libres más libres nos hacen esos personajes, esas vivencias leídas y vividas con intensidad cuando las vemos plasmadas en un cuento, en una novela, … La empatía que siento con personajes de todo tipo, analfabeto, valiente, guerrero, romántico, cobarde o perdedor, en los momentos en los que te integras totalmente en la lectura es una sensación única. Seguiré leyendo.
    Un saludo fuerte

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