Música de semáforos

Mis melodías duran lo que tarda el semáforo en ponerse en verde. Dicen que soy original y que logro sintetizar en unos segundos todas las emociones y los sentimientos. No me quedó más remedio. Estuve cuatro años tocando en un semáforo de Quito. Improvisaba melodías que luego llevaba al papel pautado cuando llegaba a casa. Más tarde me mudé a España y probé suerte en una casa de discos (todavía se grababan discos de vinilo cuando vine). Ahora mi música suena en los despertadores y los teléfonos móviles y cobro mucho dinero cada año por los royalties. Nunca hasta hoy había contado lo de aquel semáforo de Quito en el que estuve pidiendo entre dieciocho y los veintidós años. En aquellos años ni siquiera existían los teléfonos móviles que ahora llevan mis melodías a todas partes.

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