El tropiezo

Iba escuchando música cuando tropecé con aquella silla de la terraza. La silla golpeó una mesa y la mesa se estrelló contra el cuerpo de un señor mayor que cayó al suelo y murió en el acto. Un camarero salió dando gritos. Decía que yo había matado a aquel hombre queriendo, que había empujado con todas mis fuerzas la silla para tirarlo al suelo. Mi versión resultó inverosímil. Incluso dije que escuchaba a Bach cuando me tropecé y que en ese momento era el hombre más feliz que había sobre la tierra. Mis hijas y mi mujer no quieren volver a verme. Nadie viene a visitarme a la cárcel. Yo solo salí del trabajo un momento para tomar el desayuno en una cafetería cercana a la que llevaba yendo desde hacía siete años.

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