El collar

Cuando el cepillo de dientes rozó sus encías su cuerpo empezó a arder. Fue lo último que vio, las llamas de su cuerpo en el espejo del baño. Solo quedaron sus cenizas y unos dientes blancos como la nieve en medio del polvo gris. Esa mujer que barrió la cenizas ensartó los dientes en un collar que va diciendo por ahí que es de perlas. No dijo nada de la ceniza que encontró en el suelo. Ni siquiera llegó a oler a quemado en el baño del centro comercial de aquella ciudad en la que ella solo pensaba estar un rato.

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