Los venenos

Había ido al oculista y allí le entraron ganas de ir al baño. Cada vez veía peor la letra pequeña, pero desde hacía dos días solo veía sombras cuando caminaba por la calle. El baño daba para un patio interior. Y mientras orinaba escuchó la voz de su hermano. La nombraba a ella. Hablaba con otra mujer. Decía que no le perdonaba que fuera tan perfecta y que la estaba envenenando. Le comentaba a esa amiga que el primer paso era dejarla ciega. Los dos vivían juntos desde que habían muerto sus padres. Él se había separado y había regresado a la casa familiar. Ahora es ella la que lo está envenenado a él. Se hace la ciega y lo mira devorando la comida que le acabará matando en menos de dos semanas.

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