Los rascacielos

Debajo están los cables y las tuberías. Los hierros de la estructura. La humedad de cada piso. Los grifos que gotean. El ruido de los bajantes. Los ascensores que suben y bajan. Y la gente, toda esa gente que entra y sale de los rascacielos y que uno mira de lejos como si fueran hormigas cargadas de papeles o de aparatos tecnológicos. Cuando era niño miraba a las hormigas yendo de un lado para otro con las migas de pan o los restos de las galletas. También imaginaba cómo serían los recovecos de los hormigueros que estaban enterrados debajo de la tierra como ahora imagino esos edificios con apariencias tan acristaladas y rutilantes.

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