La foto del coche

La foto la sacaron cuando estaba subido en el descapotable. Le pidió permiso al dueño. Venía vestido elegantemente. Parecía unos de esos ricachones que van de hotel en hotel por todo el mundo. Fue el propio dueño del coche quien le sacó la fotografía. Ahora, al paso de veinte años, aquel joven ambicioso es quien vive como el que sacó la foto, y el que enfocaba con la cámara lo acabó perdiendo todo una noche en el casino. Cada fotografía tiene una historia oculta que casi nunca rastreamos. El que se arruinó vive encerrado en una casa oscura de una ciudad olvidada en el otro lado del océano. Tiene para comer y poco más. El otro no deja nunca que nadie se saque una foto dentro de ninguno de sus coches.

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