El coleccionista

Coleccionaba de todo. Sufría una especie de mal de Diógenes desde que era niño. Pasó de las cosas materiales a los amores o los amigos. Iba sumando y guardando al fondo del cajón o de la memoria. Nunca se acercaba a lo que guardaba. Tampoco a los recuerdos de esos amores que fue coleccionando como en su día hizo con los sellos o con las conchas de la playa. No se preguntaba si era o no era feliz. Realmente no se preguntaba nunca nada. Guardaba y seguía adelante. Había cambiado de casa varias veces para que le cupieran los objetos. También había cambiado de forma de ser y hasta de valores para que la acumulación de afectos no se transformara en una neurosis freudiana. Él también formaba parte de su colección. Era como un juguete olvidado. Creía que jugaba, pero eran su memoria y sus cajones los que le tendían todas las trampas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *



El contenido de los comentarios a los blogs también es responsabilidad de la persona que los envía. Por todo ello, no podemos garantizar de ninguna manera la exactitud o verosimilitud de los mensajes enviados.

En los comentarios a los blogs no se permite el envío de mensajes de contenido sexista, racista, o que impliquen cualquier otro tipo de discriminación. Tampoco se permitirán mensajes difamatorios, ofensivos, ya sea en palabra o forma, que afecten a la vida privada de otras personas, que supongan amenazas, o cuyos contenidos impliquen la violación de cualquier ley española. Esto incluye los mensajes con contenidos protegidos por derechos de autor, a no ser que la persona que envía el mensaje sea la propietaria de dichos derechos.