Los papeles

Todos tenemos un papel que cumplir. A veces ni siquiera llegamos a saberlo, pero con cada uno de nuestros movimientos, y no digamos con nuestras decisiones, se genera algo distinto y casi siempre inesperado. No es que preconice divinos designios, ni que a estas alturas vaya a decir que somos los más importantes de cuantos pisan la tierra. Todo el mundo es importante, también ese pájaro que alegra la mañana, o esa nube que no es más que un dibujo efímero en medio del universo. Pero luego está la forma de contarnos, esa necesidad de saber lo que sucede para no extraviarnos y para que no nos manipulen todos esos caudillos que se asoman cuando estamos despistados. Para esos avisos está el periodismo, en papel o en digital, tintando nuestros dedos o parpadeando en las pantallas; pero siempre teniendo como fin la veracidad de lo que se nos cuenta.
Los buenos libros, y sobre todo los buenos ensayos, nos ayudan a repensar algo mejor lo que vivimos casi siempre de forma atropellada. Me ha sucedido estos días con El papel de la prensa, un libro escrito por Rafael �?lvarez Gil que ha editado Mercurio Editorial. Uno admira a aquellas personas que se han adentrado por los caminos tratando de ver un poco más allá del horizonte. Rafael domina el lenguaje de maravilla y plantea los temas que aborda con naturalidad, con enjundia y con muchos datos que ayudan a entender el papel que juega la prensa y, sobre todo, el periódico. Se asoma a esta realidad periodística que vivimos sin prejuicios y tratando de que seamos los lectores los que respondamos nuestras propias preguntas. Hay que leer este libro para entender el periodismo de estos tiempos, y para que veamos que, lejos de los que quieren que naufrague, vivimos un momento clave que, probablemente, nos llevará también a otra forma de contarnos. Sin embargo, la prensa ha de ser siempre garante de una sociedad libre y democrática. Y no es fácil mantener esa bandera en los tiempos que corren y entre tantos especuladores sin escrúpulos. Los sátrapas querrán siempre silenciar el periodismo porque estando por medio la información veraz y la opinión libre su poder nunca podrá imponerse. Por eso lo primero que hacen los poderes totalitarios de cualquier signo es silenciar a los medios, y no solo a los medios críticos. Creo que el papel convivirá todavía un tiempo con lo digital, pero en un formato o en otro, lo que está en juego es el futuro del ser humano. Cantaba Dylan que la ruleta todavía está girando y que nadie puede predecir dónde se acabará deteniendo. Esa canción se titulaba Los tiempos están cambiando. Y así seguimos, en el periodismo y en la vida. Gira la ruleta y la prensa nos lo tiene que seguir contando: si no sabemos, seremos siempre manipulables; y si no conocemos, estaremos a merced de los que impongan las verdades

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