Termómetros

Algunas mañanas se conectaba a Facebook como quien se coloca un termómetro debajo del sobaco. A medida que pasaban las horas y se iba despertando la gente comenzaba esa fiebre diaria de mirarse y de seguirse por todas partes. Nunca acababa bien el día si no había sido capaz de desconectarse a tiempo. La hipertermia textual iba unida casi siempre a una hipotermia cada vez más preocupante de los sentimientos.

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