Los desconocidos

Miraba a su hijo pequeño imaginando todo el tiempo cuál sería su destino. Hasta que él nació no le había tenido miedo a la muerte. No la temía por él. Lo que le desasosegaba era dejar solo a su pequeño y no cuidarlo hasta que pudiera valerse por sí mismo. Tuvo suerte y logró estar a su lado hasta que el hijo tuvo cuarenta años. Conoció a sus tres nietos y celebró junto a ellos muchos cumpleaños. Han pasado más de cien años desde entonces. Sus nietos tuvieron hijos y otros nietos que se fueron dispersando por el mundo. Hoy uno de sus descendientes estaba sentado en un banco de Triana. Tres de los hombres que vio pasar a su lado eran primos lejanos que no conocía absolutamente de nada. Todos eran descendientes de aquel padre que tenía miedo a morir y de aquel hijo que cuando él murió acababa de cumplir cuarenta años.

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