El tanatorio

la foto (11).JPGA veces la muerte no es el final del camino. Si alguien nos recuerda seguiremos igual de vivos en otras memorias y en otros sueños. Los que no sepan que has fallecido también seguirán recordándote como si aún te lavaras los dientes y salieras cada mañana camino del trabajo. No resulta fácil escribir sobre Tánatos y sobre los ausentes. El escritor José Luis Correa ha sabido narrar todo lo que acontece y desgarra cuando se nos va alguien que queremos. Pero sus palabras navegan entre la ternura, la emoción y ese bendito humor que nos salva cuando parece que solo nos queda el abismo. La novela está en edición digital y ha sido publicada por ATTK Editores. Lo que muchos decían que iba a matar a la lectura probablemente la termine salvando. Amamos el papel, queremos leer en papel y no creo que desaparezca mientras andemos por aquí los que conocimos a Enma Bovary o a Aureliano Buendía en ese formato; pero lo universal es ahora la pantalla, y en ese sentido un escritor insular ya no está tan aislado como antes. La novela de Correa, por ejemplo, se puede comprar ahora mismo en cualquier parte del mundo. Ese milagro hará que se reconozca lo que realmente vale la pena.
Alguien dijo un día que un mono conectado a Internet seguía siendo un mono. Lo importante es transmitir el hábito de la lectura a las nuevas generaciones. Si no lo hacemos nos estaremos cargando buena parte del mundo que heredamos. Y para lograr que se lea hay que ofrecer libros que atraigan a los lectores y que entretengan sin prostituir la esencia que aprendimos de los clásicos. Pepe Correa es un gran amigo, uno de esos tipos que, como siempre repite Emilio González Déniz, ya sabes que es buena gente desde que lo ves caminando por la calle. Pero además es uno de los mejores escritores actuales que conozco, y lo bueno es que fue escritor admirado antes que amigo. Con la novela El tanatorio, Correa entrega su obra más personal e intimista manteniendo ese humor socarrón y galdosiano que le sirve para cauterizar heridas que solo pueden curar las palabras. Parte de una situación real porque los escritores nos alimentamos de todo lo que vivimos en nuestra vida diaria. Lo difícil es convertir eso en literatura y lograr que enganche al lector hasta que nuestros argumentos se terminen confundiendo con sus propios sueños. Todos hemos sido alguna vez el personaje de esa novela. Hemos llegado desorientados y heridos a un lugar en el que ya no respira ni nos mira a los ojos alguien que queremos. A Correa le sucedió eso varias veces en muy poco tiempo. Para entenderse y para que lo entendiéramos decidió volver ficción lo que era verdadero. Al final, esa catarsis necesaria ha traído a nuestras orillas una de las mejores novelas escritas en las islas. Y lo bueno es que ahora, con las nuevas posibilidades digitales, esas islas ya no son puntos lejanos en el mapa.

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