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Asentamientos

No solo guardamos aquello que nos empeñamos en memorizar. Nuestros recuerdos también se salvan del olvido porque los soñamos sin darnos cuenta. Luego, casi todo lo que aprendemos lo dejamos olvidado mucho tiempo, aunque realmente está en esos trasteros del cerebro que igual nunca más volvemos a desempolvar. Uno es lo que lleva dentro aunque no vuelva a rememorar lo que realmente hace que brille nuestra mirada. Por eso hay tantas canciones inesperadas que de repente logran que recordemos un olor, un gesto o un abrazo que creíamos perdido para siempre. A veces los acordes no son más que ecos de nuestros propios sentimientos.

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El compromiso

No la conocía de nada; pero Facebook decía que tenían una relación. Se encontró su muro lleno de felicitaciones por ese amor desconocido y no fue capaz de desmentir la noticia. Se había acostado temprano, como casi siempre. Al despertar, nunca se había llevado ninguna sorpresa. Su existencia era muy previsible y si abrió la cuenta en Facebook fue solo porque se lo exigieron en el trabajo para estar más cerca de los clientes. Luego llegaron amigos de otros tiempos, familiares y muchos desconocidos, y es verdad que, poco a poco, se fue enganchando a esa otra vida virtual que ahuyentaba soledades. No conocía de nada a la mujer con la que se había unido mientras dormía. Era una puesta de sol y una fotografía de una playa paradisiaca. Ella tampoco desmintió la noticia del Facebook. Virtualmente, por tanto, ya era un hombre enamorado de una puesta de sol con la que quizás algún día acabaría casándose.

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La reina del instituto

Iba a estudiar Derecho. Era la más guapa de su clase. Habían salido a celebrar el fin de curso después de que a ella la coronaran como reina del instituto. Cuando llegó a la discoteca su novio y otros amigos acudieron a mantearla. Formaba parte de la tradición que los estudiantes mantearan a la reina en la discoteca. Ella veía el techo cada vez más cerca. Gritaba, pero nadie la escuchaba entre las risas y el ruido ensordecedor de la música. Cayó al centro de la pista ensangrentada e inconsciente. Todos la dieron por muerta. Estuvo casi un mes en coma. Al despertar no conocía a nadie ni podía mover un solo músculo. Lleva diez años en esta cama. Alguna vez le ponía la tele, pero dejé de encenderla cuando apareció cantando el que fue su novio hasta aquella fiesta. Vino las primeras semanas, pero después ni siquiera ha llamado para ver cómo está. Ella le vio cantando en la tele junto a un coro de rubias despampanantes. Es uno de los más conocidos cantantes de moda. Sé que sabe lo que pasa a su alrededor porque aquel día le sequé una lágrima en su mejilla izquierda.