Andrés y Elvira

Le contaba todo lo que había hecho durante el último día. En el asunto del correo electrónico alguien le escribió Para que me sigas amando. Ella se llamaba Elvira. Él siempre había querido enamorarse de una mujer que se llamara Elvira. La primera vez leyó el correo, pero no le escribió nada. Luego fue recibiendo uno cada día durante una semana seguida. Le contaba toda clase de confidencias y de sueños al mismo tiempo que recordaba los momentos que vivieron juntos. Se dirigía a Andrés. Él se llamaba Alfredo, pero desde niño había querido llamarse Andrés. Nunca se atrevió a decírselo a nadie. Cuando hablaba solo se repetía ese nombre todo el rato. Ella le decía que lo quería y que jamás sería capaz de olvidarle. Podía haber respondido explicándole que estaba equivocada, pero empezó a escribirle como si fuera Andrés sin que Elvira llegase a sospechar nunca nada. Ella se llamaba Luisa y tampoco estuvo nunca conforme con su nombre ni con la vida que le había tocado.

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