Vestigios de los Moche: el Señor de Sipán y la huaca del Sol y la Luna

2018-05-25-04-13-36.jpgSeguimos descubriendo Perú de la mano de los restos arqueológicos que, tras siglos de abandono, siguen intactos para mostrarnos cómo fue su vida de antaño. En esta ocasión visité dos lugares distantes pero pertenecientes a una misma cultura preinca: los Moche o también conocidos como Mochicas. Desgraciadamente poco se ha dado a conocer sobre las grandes civilizaciones precolombinas que no sean las famosas como los Incas, los Mayas o los Aztecas. Pero lo cierto es que hay un gran número de ellas, y bastante interesantes. Hoy les presento al señor de Sipán y las huacas del Sol y la Luna.¿Qué son las huacas? Eso me preguntaba yo cuándo escuchaba dicho nombre a los locales que les preguntaba qué se podía hacer en Chiclayo y Trujillo. “Tienes que ir a la huaca Rajada y a las huacas del Sol y la Luna. Son las más bonitas y mejor conservadas, aunque éstas últimas se encuentran en Trujillo”, apuntaba una mujer en la terminal de guaguas de Chiclayo. “Pero, ¿qué son las huacas?”, le pregunté. “Son pirámides antiguas que fueron centros ceremoniales”, me contestó escuetamente.
Pregunté cómo llegar a dichos lugares. Había que tomar una combi hacia las afueras de la ciudad de Chiclayo por 3 soles (75 céntimos) y andar 2 kilómetros. La primera que visité fue huaca Rajada. Lugar de enterramiento donde se encontró al Señor de Sipán. Después de numerosos estudios los arqueólogos determinaron que se trató de un gran sacerdote guerrero mochica. Se estima que fue alguien de una gran relevancia social en la época, pues en su tumba se encontraron varias piezas de oro y plata, junto a piedras preciosas y distintas tallas de madera.

 

El Señor de Sipán
La cultura Moche se extendió por gran parte del territorio peruano desde el siglo I hasta el siglo VII de nuestra Era. Una civilización que sufrió un gran revés en torno al año 552 debido a una gran sequía que duró cerca de 35 años. Esta situación fue la que obligó a los mochica al abandono de sus ciudades costeras para adentrarse en el interior del país. Donde lamentablemente comenzó su extinción como civilización.
Anterior a su éxodo, ocupaban gran parte del desierto costero del norte de Perú. Desarrollaron su vida entorno a un escenario angosto y duro. Cerca de las actuales urbes de Chiclayo y Trujillo es donde se han encontrado el mayor número de los vestigios de esta gran civilización. Templos, ciudades, palacios, cementerios, son el reflejo de la que fue una gran cultura durante sus siglos de vida. Gracias a los restos encontrados, hoy en día se conoce más acerca de sus tradiciones y modos de vivir.
De los Moche se conoce que fue una cultura que nació de la fusión de las culturas Cupisnique, Salinar, Vicús y Virú. Dicha fusión consiguió aunar todos los elementos culturales, artísticos y sociales para crear una sociedad autónoma y autosuficiente. Los aportes tecnológicos e ideológicos de los Moche hicieron de esta cultura la más avanzada de toda la región andina y norcosteña. Quería saber más sobre ellos.
El sol apretaba bastante. ¿Por qué no había comprado agua antes de ir a visitar el lugar?, me preguntaba una y otra vez mientras caminaba por el árido desierto bajo el ardiente sol de mediodía. Por fin llegué al Museo del Sitio. Una exposición bastante completa explicaba todo lo que se sabía hasta la fecha sobre la cultura Moche. Fue bastante interesante la visita. Además, en el museo están los restos del Señor de Sipán.
Éstos fueron encontrados en una tumba en la huaca Rajada. Los arqueólogos estiman que murió entre el año 240 o 310 de nuestra Era. Durante mucho tiempo los saqueadores y profanadores de tumbas hicieron de las suyas en estas ruinas. Destruyendo a su paso numerosos restos que serían importantes a la hora de conocer la cultura Moche. Fueron unas labores rutinarias de expedición del lugar, para su protección frente a los saqueadores, la que después de años de trabajo se convirtió en el hallazgo más importante del siglo XX de América Latina.
En el interior de la estructura piramidal se encontraron dos grandes tumbas que correspondían a dos grandes reyes. El Señor de Sipán y el Viejo Señor de Sipán. Sus cuerpos estaban acompañados de valiosas piezas de oro, plata y piedras preciosas. Además de incontables vasijas de barro perfectamente decoradas. Los restos se encuentran expuestos en el museo y es verdaderamente fascinante verlos.
El cuerpo es el de un hombre cubierto de ornamentos, armas e insignias de oro, plata y cobre. Éste mide 1,67 metros y se estima que falleció a los 35 o 40 años. Junto a él, en la misma tumba, se hallaban los restos de 8 personas: 3 mujeres, 2 hombres, 1 niño y 2 guardianes. Además de los restos de 2 llamas y 1 perro. Se cree que fueron sacrificados, posiblemente por medio de algún rito, para acompañar al difunto al mundo de los muertos.

2018-05-25-03-59-30.jpgEn total se encontraron unos 600 objetos de la tumba, entre los que destaca la vestimenta, los 3 pares de orejas de oro y turquesa, un collar que luce veinte frutos de maní, diez de oro y diez de plata, que parece representar a los dioses principales El Sol y La Luna, como elementos religiosos, al igual que el maní cuyo significado era el comienzo y el renacer.
Además de estos dos grandes descubrimientos, también se hallaron 16 cuerpos más en el lugar. Se considera que son las tumbas más ricas encontradas en América. Por suerte, la tumba del Señor de Sipán es la única que no fue saqueada. Convirtiéndose así en la única tumba precolombina de un gobernador que se ha preservado intacta hasta la fecha.
En el museo también se pueden ver varias exposiciones de objetos y joyas encontrados en la pirámide y sus alrededores. Piezas verdaderamente preciosas. De acabados impresionantes y muy precisos. Las vasijas de barro cuentan con unos acabados que rozan la perfección. La visita del museo se completa con un paseo entre la pirámide que algún día fue el eje central de los Moche. Todavía hay mucho que rescatar e investigar. El problema es que el gobierno peruano no destina recursos para ello. También en las explicaciones de los murales se hablaba de la huaca del Sol y de la Luna. Estaba deseando ir.

 

Huaca del Sol y la Luna
Estaba realmente emocionada con lo aprendido sobre los Moche. Tantas civilizaciones distribuidas en un país a cada cual más interesante, está haciendo que mi paso por Perú se convierta en todo un aprendizaje cultural. Para ir a la famosa huaca del Sol y la Luna hay que tomar una combi desde el Óvalo de la ciudad de Trujillo por 1 Sol 50 (menos de 50 céntimos de euro).
Para mi sorpresa, al pagar la entrada de acceso me informan de que la visita es guiada por el mismo precio. Solo tenía que esperar unos 20 minutos. En la actualidad, de las dos pirámides que hay, una dedicada al dios del Sol y otra dedicada a la diosa Luna, solo se puede visitar la de la Luna. Estaba apenada por no poder acercarme a las dos, pero menos es nada.
La visita comenzó y desde el principio se puede apreciar como aún permanecen vivos los colores de sus muros de adobe. El adobe fue el componente principal de esta construcción de 21 metros de altura. Está construida en varios pisos. Cada etapa de la civilización Moche era sepultada por una nueva construcción, reflejo de una nueva era. En total se ha descubierto que cuenta con seis templos superpuestos de 100 años de diferencia entre ellos. Además de tres plataformas y cuatro plazas ceremoniales donde realizaban rituales.

2018-05-25-04-08-00.jpgAunque sin duda, lo que más me impactó fue apreciar las paredes de relieves policromados con escenas alusivas a sus deidades y cotidianidades. Los dibujos pueden verse a simple vista y los colores son originales. Estaba asombrada.

2018-05-25-04-12-20.jpgDesde la huaca de la Luna se puede ver a lo lejos la del Sol, más grande, de unos 40 metros. Por lo que se ha estudiado, se sabe que mientras la huaca de la Luna se erigió como el templo ceremonial y religioso, la huaca del Sol fue el núcleo administrativo del asentamiento Moche de la zona. Así pues, entre las dos construcciones se pueden apreciar las estructuras habitacionales de la población de a pie.

2018-05-25-04-21-51.jpgMi siguiente paso será huir del caos de la ciudad para adentrarme en el interior del país, cerca de la cordillera andina. Las fotos que tengo de estos sitios son limitadas, ya que dentro de los museos no se pueden realizar fotografías. Pero me quedo con lo aprendido y lo vivido. Seguimos descubriendo mundo, y yo seguiré contándoles sobre estos maravillosos lugares que estoy visitando.

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