Cali, la ciudad salsera de Colombia

Cali02.jpgSi bien es cierto que en Colombia sus calles bailan al son de la música salsera, en Cali la tradición está más arraigada. Pasé en la ciudad colombiana dos noches. La primera llegamos tarde y fue bastante tranquila. Nos hospedamos en un Hostel vegetariano en el barrio de San Antonio, recomendado por todos ya que es una zona bastante segura, tranquila y bonita.Al día siguiente paseamos tranquilamente por el centro de la ciudad, muy bonita por cierto. En ella se respira una combinación de alegría y tranquilidad. Aprovechamos para organizar nuestra siguiente parada en la ruta: el desierto de Tatacoa, pues era necesario comprar los tickets de guagua online porque salía más barato. Pero no cobraban con tarjeta así que tuvimos que usar un sistema de pago en efectivo en unas oficinas ajenas a la compañía, un lío vamos.
Después de realizar las respectivas diligencias, procedimos a degustar un delicioso almuerzo. En Colombia la comida es muy barata, tanto, que por menos de 2 euros puedes disfrutar de un menú completo con un primer plato que suele ser una sopa; un segundo plato que se compone de arroz, pollo o carne al gusto aderezado y en salsa, ensalada, plátano frito o patacones, y papas. Además, también incluye un zumo de frutas natural. Realmente merece la pena salir ahí fuera. Exquisito.
Estómago lleno, corazón contento. Seguimos paseando por la plaza principal de la ciudad, y disfrutando de la amabilidad de sus gentes, y la alegría que se desprende de cada canción que escuchas en los puestos callejeros y tiendas. A cualquiera no se le escapa un paso de baile con tanto sazón. Y como no podía ser de otra manera, esa noche fuimos a comprobar si la fama era tan buena como se conocía. ¡Noche de salsa!

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La topa tolondra

Esa noche conocimos a varias personas en el hostal que se quisieron unir a salir una noche por Cali y disfrutar de la salsa caleña. Nos recomendaron varios sitios, en especial uno: La topa tolondra. Estaba cerca del hostal, así que nos dirigimos hacia allí sin pensarlo.
Había que pagar la entrada de 5000 pesos (menos de 2 euros). Entramos y el ambiente era espectacular. Mucha diversión y salsa pura al 100%. Se sentía energía positiva a raudales. Tímidamente nos acercamos a la pista de baile, y a esperar. Rápidamente nos dimos cuenta del sistema del lugar. Hay unos taburetes de madera colocados en fila. Si te sientas en ellos significa que quieres que alguien te saque a bailar. Y tranqui, no estarás más de cinco minutos esperando.
La verdad que fue bastante divertido. Cada uno a su forma, pero todos bailando de manera espectacular. Tuve varias parejas de baile, algunas mejores que otras. Hubo un muchacho que bailaba bastante rápido. Para la pata, no soy una profesional como tú. Tampoco intentó ir al compás. No me costó encontrar otra pareja de baile. Con Manuel todo fue más fácil. Algo que me sorprendió mucho fue lo respetuosos que eran todas las personas que estaban en el local. Se notaba que iban a bailar y disfrutar y nada más. El ambiente sin duda es uno de los mejores que he visto en mi vida.

Cali01.jpgAdemás, algo que me llamó la atención es que el lugar no tenía las luces atenuadas. Al contrario, estaban bien encendidas para que todos pudieran ver cómo se bailaba allí. Por lo que supe, normalmente dan clases gratuitas de salsa durante la noche, y llevan a grupos de música para que toquen en directo. Una auténtica gozada. Se acabó la música y tocó regresar al hostal. Después de menear el esqueleto, nos fuimos a la cama con una gran sonrisa y el alma llena de alegría. Sin duda, Colombia me tiene el corazón robado.

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